Entre los elementos del Estado Mayor Presidencial ayer predominaba una preocupación e incertidumbre: su posible desaparición.

Uno de los mensajes que más rebotó en algunos de los celulares de esta corporación fue un tuit de una televisora confirmando la advertencia que Andrés Manuel López Obrador hizo en su campaña: “Voy a valorar el tema de mi seguridad () pero no voy a utilizar los servicios del Estado Mayor Presidencial”.

Militares consultados e incluso personal de Los Pinos dijeron sentirse tristes, preocupados y con incertidumbre sobre su futuro.

El artículo 15 de la Ley Orgánica del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos establece que el Presidente de la República dispondrá en un Estado Mayor Presidencial, un órgano técnico militar que lo auxiliará en la obtención de información general, planificará sus actividades personales propias del cargo y las prevenciones para su seguridad.

Esa corporación está integrada por 2 mil 865 efectivos, de ellos 10 generales, 26 policías de la Ciudad de México, 30 policías federales, 181 militares de grado, 367 civiles, 774 oficiales y mil 477 miembros de tropa.

Están divididos en 10 secciones, que van desde inteligencia, protocolo, logística, seguridad, resguardo personal al Presidente, seguridad a instalaciones presidenciales, transmisiones, protección a la Primera Dama y escoltas a funcionarios y personalidades.

También está el personal que atiende la flotilla presidencial, el Centro Hospitalario y el Centro de Adiestramiento y Capacitación.

Esa corporación tiene un presupuesto anual de 398.5 millones de pesos, de los cuales 84 por ciento son para servicios personales.

De manera adicional, la Coordinación General de Transportes Aéreos Presidenciales tiene recursos anuales por los 241 millones de pesos, la mayoría de ellos destinados a las operaciones de helicópteros y aviones.

Un cuerpo encargado de la seguridad del Presidente con el nombre de Estado Mayor u otro, existe desde 1823. Sin embargo, durante su campaña, López Obrador advirtió que lo reintegraría al Ejército, pues sus instalaciones, algunas de ellas ubicadas en Los Pinos, se convertirían en museo.

“No voy a utilizar al Estado Mayor Presidencial, se va a trasladar, sobre todo en funciones, se va a incorporar a la Secretaría de la Defensa Nacional”, aseguró el tabasqueño.

Para algunos elementos, esto es preocupante, pues en la Sedena tendrían que desempeñarse en otros ámbitos, recapacitarse o asumir posiciones de menor desarrollo.

“Sí estamos tristes, el ambiente es de incertidumbre”, afirmó uno de ellos.

Otros aseguran que se han convertido en un grupo de élite que existe en pocos países.

“Vicente Fox también buscó desintegrarlo, armar otro grupo con otro nombre, pero cuando llegó y vio a qué se dedicaba el EMP, cambió de opinión, ojalá López Obrador también lo entienda”, consideró otro militar.

Por estar asignados a la Presidencia, los miembros del EMP ganan una compensación extra a su sueldo asignado por la Secretaría de la Defensa Nacional, sin embargo, aseguran que más que el impacto económico, el golpe sería a su crecimiento profesional.

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