Francisco Hernández Juárez, secretario general del Sindicato de Telefonistas, advirtió que ante las normativas impuestas por el Instituto Federal de Telecomunicaciones (Ifetel), Teléfonos de México podría convertirse en la empresa menos atractiva para sus propietarios y en consecuencia, podría decrecer la inversión en el ramo, lo cual pondría en riesgo la estabilidad de 60 mil trabajadores en activo y jubilados; añadió que por lo anterior han impuesto tres amparos y existe un emplazamiento a huelga por violaciones al contrato colectivo de trabajo.
Detalló que la fecha para que estalle la huelga es el 15 de abril, y si bien, en ocasiones anteriores el sindicato aplazó este conflicto laboral, a la fecha no ha habido modificaciones en la normativa de telecomunicaciones, e incluso se aprobaron mayores restricciones en contra de la empresa.
Francisco Hernández recordó que el gobierno impulsó una legislación en contra de Teléfonos de México bajo el argumento de que concentra el 61% del mercado de la telefonía fija, declarándolo preponderante, sin embargo, Televisa concentra un mayor porcentaje en el mercado de televisión de paga y no han impulsado medidas similares; añadió que las normativas obligan a segmentar la empresa, poniendo en riesgo fuentes de trabajo.
Además, señaló que cuando se privatizó la empresa, en el título de concesión se estableció que Teléfonos de México tenía la obligación de llevar el servicio telefónico a todo el país, por este razón, se convirtió en un ente preponderante que abarcó todos los rincones de la República Mexicana, a pesar de que no fuera un negocio rentable en las comunidades con poca población; ahora, la compañía pierde 10 mil millones de pesos anualmente por decisiones como el no cobro de larga distancia y permitirle la interconexión gratuita a otras compañías.
Para concluir, el secretario general del Sindicato de Telefonistas recalcó que el modelo a seguir por el gobierno para impulsar la competencia en el sector se retomó de Australia y Nueva Zelanda, pero en estos países significó un sonoro fracaso, porque ni la empresa preponderante ni la competencia quisieron invertir en la red, y infraestructura de fibra óptica será necesaria para que el país se adentre en el uso de nuevas tecnologías.