NOÉ GARCÍA GÓMEZ

Las oposiciones enriquecen la deliberación pública son germen de vigilancia y contraste de proyectos, al  demandar explicaciones y poner alternativas y así directa o indirectamente el gobernante se vea obligado a rendir cuentas.

El catedrático Fernando Barrientos del Monte, en su ensayo La oposición política: notas para una discusión teórica, describe  “las oposiciones en la democracia no sólo son necesarias, sino que su permanencia es indispensable […] su existencia es lo que define o no a las democracias. Así como no puede existir democracia sin elecciones, habría que agregar que tampoco sin oposición. No basta la sola existencia de dos partidos, el que está en el gobierno debe asumir que requiere y debe tener un contrapeso político, de otra manera, se presentarían tentaciones autoritarias con el consecuente deterioro e, incluso, desaparición de los principios democráticos.”

El caso es que al día de hoy veo una oposición desarticulada, sin reponerse del golpe que le dio el resultado electoral, pero lo más preocupante, parte de esta oposición sin un proyecto alternativo que contraste con el del nuevo gobierno. En distintas colaboraciones las he dividido en tres tipos  pragmática, reactiva y visceral, tal vez una cuarta la oposición interna que esta germinando en MORENA.

Carlos Bravo Regidor puntualmente señala  “Más allá de sus innegables habilidades políticas, López Obrador va a necesitar oposiciones que le corrijan y le cobren sus errores. Que lo mantengan alerta.”

Al día de hoy ¿Cuál es la realidad?

El pasado 1 de diciembre se dieron dos movilizaciones, la primera convocada por el gobierno de López Obrador para “celebrar” un año en el Ejecutivo, la segunda por una parte de las oposiciones como reclamo de lo que se ha hecho mal. La primera se movilizó contingentes de varias entidades, la segunda se replicó en al menos 18 estados.

Más allá de lo efímeras de las marchas es importante que se comience a generar algunos sanos contrapesos, pero antes me surgen algunas preguntas de la marcha de protesta contra el gobierno federal.

¿Estuvieron todos los que son?

¿Qué papel jugaron los partidos?

¿El micro acarreo de lo que queda de las bases  del PRD no desentonó?

¿Es mejor dos pistas (la civil y la partidista) o fusionarlas?

¿Están dispuestos a marchar de la mano con todos los opositores? ¿Están dispuestos a hacer suyas las demandas feministas y marchar junto a ellas?

¿Dónde estuvieron los liderazgos del PRI?

¿Fue buena idea protestar en específico contra López Obrador?

¿Cuál fue la esencia de los mensajes en la marcha?

¿Se presentó la articulación de propuesta alternativa de gobierno frente a la actual?

¿Después de las manifestaciones qué sigue?

Finalmente

¿No hay más desilusionados de López Obrador  que oposición que los represente?

Los años, experiencias y trascendencia de las distintas oposiciones tienen la capacidad de reflexionar y enriquecerse; ojalá estas preguntas ya se las estén haciendo y sino que alguien se las haga llegar.