Lo primero que conocí en España fue Madrid, después Andalucía y más tarde, Barcelona (Cataluña); posteriores recorridos me llevaron por Asturias, Extremadura y el País Vasco, percatándome que en todos los rumbos hay maravillas y motivos para viajes inolvidables. Recién he conocido Galicia, que me ha obsequiado múltiples temas para compartirles en varias entregas.

UNA META DE FE
Se dicen que hay tantos caminos a Santiago de Compostela como peregrinos; infoperegrino.info señala 24. El más conocido es el francés, que implica una caminata de 800 kilómetros, pero también está el portugués y el inglés, entre otros, cada uno con escenarios que el peregrino guardará en su corazón.
Actualmente hay mapas, señalización, bebederos y hostales por todas partes, pero no así en la Edad Media, cuando el olor de los caminantes se concentraba de tal manera en la Catedral de Santiago que hubo que buscar remedios para combatirlo, siendo lo mejor el incienso. Éste reunía un motivo ceremonial con una necesidad higiénica, así nació el Botafumeiro, un enorme incensario de 1.50 metros y 53 kilos que sólo se mece en días especiales por hombres fuertes para perfumar el templo entero.

¿EL FIN DEL MUNDO?
Cuando los romanos llegaron a Galicia vieron con asombro, reverencia y temor la inmensidad del Mar Atlántico, también llamado el Mar de las Tinieblas, de vientos y corrientes desconocidas, por lo que nadie se atrevía a navegar, pues se trataba del “Fin del Mundo” o Finisterre.
A esto, se suma que la Costa da Morte presume los acantilados más altos de Europa continental, de entornos naturales bellísimos y magníficos crepúsculos.
La Garita de Herbeira, de 613 metros, es el mirador desde donde se pueden apreciar las mejores vistas de los acantilados de San Andrés de Teixido, en un ambiente donde se conjuntan ganado vacuno y caballar que pasta en semilibertad entre las torres eólicas que aprovechan los vientos del lugar.

CON EL MEJOR GUSTO
No hay reunión, celebración, feria o romería en Galicia donde no esté presente un plato de pulpo a feira. Se trata de uno de las preparaciones más emblemáticas de la región, que combina pulpo con pimentón dulce o picante, aceite de oliva extra virgen, papas y sal gruesa. En México y en el resto de España se conoce como pulpos a la gallega, pero no en Galicia.
Dicen los gallegos que el platillo salió del Monasterio de Oseira y que este manjar, generalmente cocinado por mujeres, debe prepararse en una olla de cobre y servirse en platos de madera para que tenga mejor sabor. Va acompañado con panes de leña y vino blanco o tinto muy joven.
Confieso que durante mi recorrido por esta región no hubo un solo día en que no probara esta delicia.

FARO ROMANO
La Torre de Hércules, en La Coruña, es el faro romano más antiguo del mundo y el único que se conserva en servicio. Construido en la segunda mitad del siglo I por el arquitecto de Coimbra, Gaio Sevio Lupo, su luz ha sido desde siempre un punto de referencia para los navegantes.
El revestimiento exterior actual, de marcado estilo neoclásico, es del siglo 18, obra del arquitecto extremeño Eustaquio Giannini. Esta construcción excepcional está inscrita en la lista del Patrimonio Mundial.
Tiene una altura de 59 metros con tres pisos. Actualmente el acceso a la Torre permite apreciar las últimas excavaciones en su base y luego de subir sus 234 escalones, disfrutar de un espléndido panorama de La Coruña.