La jaqueca puede hacer aún más pesado un lunes en la oficina y la molestia en un músculo puede apartar a la persona del gimnasio por un día, pero el dolor crónico, es decir, aquel que persiste por más de tres meses, es capaz de disminuir considerablemente la calidad de vida.
“La percepción del dolor es única, personal, subjetiva y exclusiva para cada quien”, señala Ana Gabriela Medina Torres, especialista en algología o medicina del dolor.
“Esto quiere decir que incluso la intensidad del dolor no se relaciona con el daño que tiene la persona porque es un fenómeno biopsicosocial”, señala la especialista de la Clínica del Dolor del Life Infusion Center en el Centro de Especialidades Médicas.
Mediante un enfoque multidisciplinario, que involucra la ayuda psicológica, los médicos ofrecen tratamientos personalizados que mitigan las molestias de los pacientes y los regresan a las actividades diarias, asegura.
“¿Cómo se puede tratar algo tan subjetivo como el dolor? Nosotros debemos empezar creyéndole a la persona, esta subjetividad es un reto”, dice la también especialista en cuidados paliativos del espacio médico que da tratamiento a pacientes con enfermedades crónico-degenerativas en los campos de oncología, dermatología, reumatología, hematología, cuidados paliativos, traumatología, entre otros.

LA AYUDA PARA EL PACIENTE
El primer paso en el tratamiento del dolor crónico es la entrevista entre el doctor y el paciente donde el primero se familiariza con la historia clínica del segundo, expresa la especialista en algología del Life Infusion Center en el Centro de Especialidades Médicas, Ana Gabriela Medina Torres.
“Preguntamos los antecedentes médicos y quirúrgicos, indagamos sobre alguna enfermedad de base que nos oriente en el diagnóstico, cuestionamos sobre los medicamentos que ya toma la persona y hasta pedimos que traigan estudios o exámenes de laboratorio recientes”.
El siguiente paso es el examen físico, donde también se exploran las características y la recurrencia del dolor. También se pueden ordenar exámenes adicionales para completar el diagnóstico.
“Es importante recalcar que enfocamos el tratamiento en la persona y no en la enfermedad que padezca”, señala la especialista. “En caso de que el paciente sea candidato a un procedimiento mínimamente invasivo explicamos los riesgos y los beneficios”.
En el ámbito de los tratamientos, el experto en dolor puede recomendar intervenciones como infiltración de puntos gatillo o infiltración de articulaciones, los cuales se pueden hacer en un consultorio.
También existen operaciones que requieren quirófano, donde los médicos utilizan la técnica de fluoroscopia, que permite obtener imágenes de las estructuras internas en tiempo real.
Los medicamentos son la otra parte integral del tratamiento, dice la algóloga, entre éstos se encuentran los opioides (como la oxicodona) y los antiinflamatorios no esteroides (como el ibuprofeno).
“Es cierto que existe el miedo a los medicamentos, especialmente a los opioides, pero yo les puedo asegurar que, mediante el control del médico y la constante comunicación con éste, no hay nada que temer, explica la especialista en cuidados paliativos.
“Los medicamentos están probados por la FDA y los vamos titulando, o sea, empezamos con la dosis menor necesaria y sobre eso trabajamos”.
La meta de echar mano de estas opciones, expresa, es que la persona recupere su calidad de vida y la pueda experimentar sin dolor.

Los más frecuentes
La especialista en algología del Life Infusion Center en el Centro de Especialidades Médicas, Ana Gabriela Medina Torres, explica cinco de los dolores crónicos más frecuentes, de acuerdo con su experiencia:

1 LUMBALGIAS
Están relacionadas con las hernias de disco, pero esto no es regla; se caracteriza por la molestia en la espalda baja.
Los pacientes pueden reportar dolor en actividades como abrocharse los zapatos y aseguran que la molestia se va con analgésicos, pero ésta recurre. Los médicos recomiendan ejercicios para fortalecer los músculos.

2. DOLOR ONCOLÓGICO
Los pacientes describen calambres y picazón en las extremidades inferiores. La molestia también se caracteriza por ser irruptiva, o sea, que no avisa.
Las personas con metástasis también describen un dolor localizado, lo cual hace fácil identificar de dónde viene. La molestia también es visceral, es decir, aquella de las estructuras intra abdominales o pélvica.

3 NEUROPATÍAS DIABÉTICAS
El que el dolor se catalogue como neuropático quiere decir que resulta de un daño o enfermedad y afecta el sistema somatosensorial. Pacientes con diabetes describen adormecimiento, por lo general de la rodilla para abajo.
Esta molestia es bilateral, o sea, se siente en las dos piernas. Los pacientes comentan sobre calambres, picazón, y hasta una sensación de descarga eléctrica.

4 NEURALGIA POSTHERPÉTICA
El dolor es secundario a la resolución de las vesículas que surgen por la herpes zoster. Las estadísticas apuntan a que es más común en gente por encima de los 50 años, pero cualquiera puede presentarlo.
También es frecuente que el dolor se presente en la parte torácica y el médico puede incluso seguir el nervio donde se origina la molestia.

5 FIBROMIALGIA
Este padecimiento es más común en las mujeres y, como no existen estudios que la confirmen, el diagnóstico se realiza cuando la persona presenta dolor en los llamados puntos gatillo que están descritos en las guías internacionales.
Esta condición puede estar acompañada de depresión y ansiedad porque el individuo no puede apreciar una sanación, o sea, no es como ver que una herida cicatriza.

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