Jesús Alejandro Aizpuru Zacarías

En fechas recientes, han empezado a surgir “Milicias Civiles” en el vecino país de los Estados Unidos con la finalidad de frenar la migración.

Estadunidenses armados que se autodenominan “Patriotas”, “Oathkeepers” y “Three Percenters” están formando grupos armados con la única finalidad de llevar a cabo operativos para frenar la oleada de migrantes hacia Estados Unidos en la frontera con nuestro país <lo cual no es otra cosa más que una cacería de inmigrantes>.

Si bien, este tipo de grupos no son algo nuevo, lo más preocupante es el tinte “patriótico” y “nacionalista” con el que se auto denominan, y con el que buscan justificar su actuar, el cual es a todas luces xenofóbico.

El tema resulta sumamente preocupante y debiese formar parte de la agenda del gobierno federal, para asumirlo con la importancia y relevancia que amerita, puesto que no solo estamos hablando del tema de migración en sí <no olvidemos el gran número de mexicanos que residen en los Estados Unidos> si no, que estamos ante una problemática que va más allá y abarca los Derechos Humanos y posibles crímenes de odio. Estos grupos armados que están surgiendo utilizan las redes sociales, los blogs e inclusive líneas telefónicas gratuitas disponibles las 24 horas del día, para reclutar “soldados” que participen de manera activa en esta cruzada antiinmigrantes.

Como diría el adagio popular “Aquel pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla”, la historia nos ha enseñado hasta donde se puede llegar cuando movimientos patrióticos o nacionalistas extremos son exacerbados generando un odio racial, que de no atenderse puede tener desenlaces lamentables.

Es por ello, que esta problemática debe de asumirse de manera conjunta por los gobiernos, y formar parte de las agendas de ambos países <México, Estados Unidos> a efecto de generar una política migratoria que atienda a la realidad global que hoy se vive, eliminado fronteras, muros y barricadas; los muros cayeron en 1989, no es posible que en pleno año 2014 se continúe aplicando este tipo de medidas que solo sirven como campo de cultivo para el surgimiento de grupos radicales, cuando lo que deberíamos estar haciendo es eliminando fronteras, acabando con la segregación y fomentando un verdadero respeto a los derechos humanos.

Al igual que México exige un respeto para nuestros paisanos en el vecino país del norte, nosotros debemos de llevar a cabo las acciones necesarias, para garantizar el pleno ejercicio de los derechos de todos los centroamericanos que cruzan diariamente por la frontera sur de nuestro país.

La tarea no resultará fácil, sin embargo, los cuerpos diplomáticos deben enfocarse en atender esta problemática, buscando siempre una reforma respetuosa de los derechos humanos y sobre todo que busque eliminar las diferencias sociales y raciales; en un mundo globalizado los muros no tienen cabida, debemos fomentar día con día el respeto a los derechos universales, es momento de que la diplomacia del país asuma su papel ante los legisladores estadounidenses, invierta en cabildeo, fortalezca las estructuras de las alianzas, y genere las condiciones para la tan ansiada reforma migratoria, sin duda, y de llevarse a cabo, los resultados valdrán la pena.

Les agradezco el valor de su atención, y los espero una vez más la próxima semana.