Debido a que en el mercado informal se ha detectado un crecimiento de las bebidas adulteradas con alcohol etílico y metanol, se han reforzado las medidas de control sanitario para proteger a los consumidores de este tipo de riesgos a su salud, los cuales pueden ser desde dolores de cabeza, náuseas, convulsiones, ceguera y hasta la muerte.

El titular de Coprisea, Octavio Jiménez Macías, señaló que el alcohol etílico y el metanol se consideran sustancias tóxicas sujetas a regulación sanitaria; se tienen facultades para atacar el problema y evitar que las bebidas adulteradas se dispersen en el mercado.

“El abuso en el consumo de bebidas adulteradas, puede afectar principalmente al nervio óptico, pero si la ingesta es continua crece el riesgo de causar diversos trastornos como dolor de cabeza, náuseas y mareos, y si el consumo fue más alto, puede incluso causar hasta la muerte”.

Actualmente la juventud, por la falta de experiencia, no distingue una bebida normal de una adulterada, por lo que se debe poner atención particularmente a las famosas promociones del “2X1”, “la hora feliz” y las barras libres.

Recomendó que en lugares públicos (bares, antros y restaurantes) “exijamos que las bebidas que vayamos a tomar nos las presenten cerradas y las destapen frente a nosotros, así como revisar que cuenten con las marcas y sellos de seguridad, ya que de no cumplir estos requisitos se corre el riesgo de adulteración”.

Además, en los expendios hay que revisar que los productos cuenten con los logotipos y sellos que garanticen la calidad de la bebida, porque muchas veces “nos vamos con lo atractivo del precio económico, y no siempre lo barato es lo más recomendable”.

Finalmente, aclaró que el consumir alcohol aunque sea de calidad, provoca efectos que van causando afecciones al sistema digestivo como gastritis, colitis y hepatitis cuando se toman de manera frecuente y abundante. El problema es mayor cuando la bebida es adulterada.