Por siempre sexy

CDMX.- Sacos plateados y hasta animal print, peinado de puntas paradas, voz rasposa, personalidad arrebatadora y gestos que derriten corazones.
La descripción podría encajar con aquel Rod Stewart que dio un multitudinario concierto en el Estadio La Corregidora de Querétaro en 1989, y, de paso, cambió con él la cultura de espectáculos en el país.
Pero es la del artista de 72 años, miembro del Salón de la Fama del Rock y Caballero del Imperio Británico que dio una presentación para el recuerdo anoche en el Palacio de los Deportes y se declaró “Forever Young”.
Entonando “Having a Party”, Sir Roderick David “Rod” Stewart apareció a las 20:01 horas en el entarimado.
Aunque hubo algunas hileras de sillas vacías, un ejército de 15 mil fans (adoradores y adoradoras en su mayoría maduros) estaban allí -algunos de ellos quizás también estuvieron en Querétaro ese abril del 89- para recibirlo como miembro de la realeza.
“¡Disfruten!”, les exigió su soberano Stewart.
Hits se llama su gira y hits (de sus etapas de blues, folk, rock, disco, new wave, etcétera) englobó el seguidor del equipo de futbol Celtic de Glasgow en un set de 22 canciones: “Some Guys Have All the Luck”, “Tonight’s the Night (Gonna Be Alright)”, “Baby Jane”, “Oh La La”, “The First Cut Is the Deepest”, entre ellas.
Los asistentes lo acompañaron en cada frase, en cada palabra, como si fuera magia el estar frente al artista que fue descubierto tocando la harmónica afuera de una estación de trenes y ahora presume 29 álbumes de estudio.
En 2000 perdió varios meses la voz luego de que le extirparan un tumor en la garganta. Y en 2013, tras una lesión en los meniscos en su rodilla izquierda, dejó de jugar futbol. Pero los dolores y las incomodidades, si las tiene, las deja en casa porque con micrófono en mano se muestra como un torbellino.
Ayer hizo malabares con su atril, exigió a su voz para los tonos altos y también a sus piernas al contonearse sensualmente y enloquecer a sus admiradoras.
Padre de ocho hijos de cinco madres distintas y dueño de una fortuna de más de 200 millones de dólares, de divo tiene poco, pero mucho de showman.
Usó cinco vestuarios distintos, coqueteó con un sexteto de bailarinas-músicos vestidas en kilt escocés o de coctel, y pateó balones que, como de costumbre, regaló a la audiencia.
En 1977, Stewart le dijo a la revista Rolling Stone que no quería seguir cantando “Da Ya Think I’m Sexy?” cuando tuviera 50 años, porque se vería como una parodia de sí mismo.
Anoche ese éxito fue su penúltimo tema, previo a “Enjoy Yourself”: lo cantó con energía, con frescura, como si tuviera la mitad de su edad. Y México lo amó por eso a lo largo de casi dos horas. (Mario Abner Colina/Agencia Reforma)