Es a los franceses y los españoles a quienes debemos el gusto y la costumbre de recibir el año entre uvas y burbujas.
Fue durante la Belle Époque, con el esplendor de la clase intelectual parisina y el glamoroso cabaret parisino Moulin Rouge que las burbujas comenzaron a llenar las copas.
“Antes de la Belle Époque, el vino espumoso de la región francesa de Champagne no era demasiado apreciado. Con el nuevo pulso de fin de siglo, sus productores comenzaron a vender champaña como el complemento perfecto de las ocasiones especiales, algo que no todos se podían permitir y que por tanto demostraba riqueza y exclusividad”, documenta Ainhoa Campos Posada en su libro “Breve historia de la Belle Époque”.
Una vez asentada entre la burguesía francesa, la moda y costumbre de beber champaña y comer uvas antes de la medianoche se exportó a otros países europeos, entre ellos España.
“1910 se abre, por cierto, de manera muy curiosa y anecdótica: los españoles, por primera vez en su historia, celebran la llegada del año nuevo comiendo doce uvas al son de las campanas y bebiendo champagne, según una costumbre francesa”, relata el escritor Eloy Arias.
Los ibéricos trajeron a México y el resto de Latinoamérica aquel rito de celebración haciéndolo una tradición, principalmente, hispana.
Más sobre las uvas
Antes de atragantarte una docena, algunos datos y curiosidades sobre el fruto estrella de las celebraciones de Año Nuevo:

  • En la mitología clásica, Dionisio le confió a Ámpelo una parra que colgaba de un árbol. Cuando el joven guardián trepó para cosechar las uvas, perdió el equilibrio y murió. El dios del vino, en recompensa, lo convirtió en la estrella Vindemiatrix, de la constelación de Virgo, misma que aparece con la temporada de vendimias, en septiembre.
  • En 2016 se cosecharon más de 256 mil toneladas, con un valor de 4 mil 819 millones de pesos
  • Las uvas contienen vitamina B3, calcio, magnesio, fósforo y potasio, que favorecen al sistema inmunológico y previenen la formación de coágulos en la sangre.
  • Sonora vendimia el 70 por ciento de la producción nacional.