Tras cuatro años de trabajar en las fechas del Año Nuevo, Jesús Esparza Carrillo, adscrito al área de Inspección y Capacitación de la coordinación de Protección Civil Municipal, sonríe y celebra que finalmente podrá compartir en grande la última noche del año con su esposa, hijos y su familia, así como todo el primer día del 2018.
Con 37 años de edad y 13 años de servicio en la corporación de Protección Civil, Esparza Carrillo es casado y tiene dos hijos, uno de 11 años y el otro de 18 meses, los cuales, dijo, le pedían a gritos que compartiera con ellos la noche del 31 de diciembre y todo el 1° de enero de 2018.
Dado que esta temporada es el espacio propicio para evaluar si se cumplieron o no las metas, expresó y confesó su alegría por haber terminado la preparatoria y encaminarse hacia un nuevo reto de incorporarse a la universidad para formarse como licenciado en Derecho.
Comentó que el trabajo, la familia y el estudio implicarán tiempo completo, pero es lo correcto para mantenerse actualizado y preparado para la vida, donde contará con el apoyo de la corporación para adecuarle las jornadas laborales de acuerdo a sus horarios de clases en la universidad.
“Cuando la gente está de fiesta, a los elementos de Protección Civil nos corresponde trabajar para salvaguardar la seguridad e integridad de los ciudadanos, quienes solemos pasar las noches del Año Nuevo y de la Navidad en la calle atendiendo las emergencias de diversa índole. Por ello, soy un afortunado al poder comer este año con mi familia, ya que ahora se acomodaron los turnos de 24 por 48. Aunque también resulta una alegría convivir con los compañeros de Protección Civil, que son una segunda familia, pues hemos aprendido a vivir con ellos; muchas veces se pasa más tiempo con ellos que con la primera familia”.
Como jefe operativo de Inspección y Capacitación de Protección Civil, expresó que la finalidad es ayudar a que la gente tenga salud, y en esta área en donde se desarrolla para él representa la vida y que todos estén bien. Finalmente, pidió a la sociedad aguascalentense tomar en serio el tema de la seguridad, porque la seguridad es para toda la familia y no debe verse más como un juego; además de abstenerse de hacer llamadas telefónicas falsas. “Deben saber que el personal de esta institución pone en riesgo su vida y su trabajo en cada solicitud de ayuda”, finalizó.