Saúl Alejandro Flores

“¡La ciudad y la región que padecía una severa problemática de agua, por fin tendrá agua!”, así lo plasmaban las ocho columnas de casi todos los diarios locales y los apartados que referían al resto del país en los periódicos nacionales, era por decirlo una de las notas más importantes de todos los diarios en la edición del 03 de enero del año 2065. La nota adquiría relevancia pues veinte años atrás el agua escaseó de verdad, tal como se anunciaba desde siete décadas atrás, voces que parecían apocalípticas y que nadie les daba importancia, ya que a los ciudadanos poco les importaba, sólo aquello que no afectara su bolsillo, a las líderes de las administraciones gubernamentales tampoco pues tenían problemas más importantes para ellos, como era garantizar que el partido político que los respaldó y al que pertenecían ganará la próxima elección, realmente no tuvieron otra prioridad.
Las ocho columnas, así como las noticias de tv, radio y nuevos medios de comunicación que sustituyeron a las redes sociales también resaltaban dicho evento, tal importancia era porque después de muchos años de crisis, problemas y descalabros económicos que repercutieron a nivel nacional, el problema de abasto estaba solucionado, así como de los severos problemas de salud pública y enfermedades asociadas con la poca cantidad y calidad de agua.
Las notas resumieron un largo proceso que significó el abastecer de agua, pues existió oposición de muchos grupos en abastecer de agua a la ciudad del centro del país y localidades aledañas, que padecieron un significativo índice de mortandad en su población, otra parte emigró buscando lugares con agua, pues además era difícil con las anomalías provocadas por el cambio climático, el campo fue abandonado y la industria sufrió merma, porque nunca se pensó en la posibilidad de buscar industria nueva sustentable, y porque la forma en que se promovió la inversión fue a cambio de la promesa de los nuevos proyectos para traer agua mediante trasvases, pero que fue imposible.
La primera aconteció a mitad de la segunda década del siglo, en que en un estado vecino se pretendió construir una presa, que abasteciera a otra ciudad del sur con agua, (irónicamente el agua que era extraída del acuífero de la ciudad seca, era tratada bajo procesos cuestionables, pero pasaba por las plantas y luego era conducida al río que la llevaría al lugar de la presa y con ella alimentar a otra ciudad con problemas, pero nunca se pensó en solucionar el problema local) se propuso en altos niveles, elevar la cortina de esa presa en cuestión de 105 a 150 metros, para que la ciudad seca volviera contar con agua, pero la movilización de la población afectada por la presa fue tal que se suspendió dicha obra, y la ciudad seca seguía, luego diez años después se buscó un lugar en el noroeste para otra presa y solucionar el problema, pero los problemas fueron mayores incluso en las manifestaciones de oposición hubo muertes resultado del choque entre fuerzas de seguridad y la población, la obra en consecuencia se canceló y la ciudad se volvía más seca.
La única opción era traer agua del mar, los técnicos aplaudieron, pero la única manera que se pudo fue que el gobierno federal y estatal así como de los estados que atravesaría dicho acueducto pagaran la indemnización por motivos de expropiación de terrenos, en algunos caso hubo severas oposiciones y enfrentamientos por la movilización social que no fue debidamente manejada, ni tratada de una manera política, sólo fue arrebato de autoridades, y la ciudad se volvía más seca, finalmente varios años después se reinició la obra, con una inversión de corporativos internacionales, vulnerando lo que en algún tiempo tampoco fue visualizado por quienes propugnaron por el que se denominó el derecho humano al agua, muchos juristas pero que carecían de un conocimiento de la realidad de hecho eran buenos técnicos pero adolecían de conocimientos prácticos, y dicho derecho se quedó en el ornato, porque no se tuvo mecanismos que obligaran a las autoridades a garantizarlos, ni obligar al sector privado en cumplir, ni siquiera el sector social se interesó, solo se motivó por la alharaca y no por la sensibilización y corresponsabilidad, el común de la gente desconocía la verdadera problemática y alcance de las propuestas, pero el problema severo era que la ciudadanía carecía de una verdadera cultura del agua.
Después de dos décadas con una inversión y adecuación de los instrumentos jurídicos se construyó una megaobra, que extraía agua del océano, la desalinizaba con nuevas e impresionantes tecnologías, la potabilizaba, y la conducía con un enorme costo de energía, y la distribuiría en cada toma domiciliaria.
Esa era la gran obra, pero los municipios y gobiernos estatales tuvieron que volver a construir la red por que ésta había quedado dañada por la ausencia de agua, y eso fue un enorme costo, luego los usuarios tuvieron que adquirir parte de esos implementos y poder gozar del agua en su domicilio, empresa, o campo, la historia parecería bonita y de final feliz, pero el agua se había incrementado en costo, porque su proceso de trasladar en las condiciones requeridas era cara, el agua ya no era tan al alcance y las empresas que ya habían trabajado en la ciudad y región habían hecho el mejor negocio de su vida, pues nadie podía quedarse sin agua. Todo este proceso se llevó muchas vidas, luchas en tribunales, marchas callejeras, y contó con el silencio de los corporativos que invirtieron desde que prestaban el servicio de abasto, el agua era en la ciudad seca un verdadero artículo de lujo del cual nadie podía prescindir, todos la necesitaban y pagaban el precio, hasta los más pobres lo único que podía adquirir era agua por lo demás tuvieron que sacrificar las posibilidades de estudiar o tener otros bienes, no había para donde hacer, lo lamentable era que el agua era tan solo gotas para una ciudad seca que de ahora en adelante estaba destinada a incrementar su sequía, la ganancia para los corporativos y la vergüenza histórica para quienes ni siquiera movieron un dedo para solucionar a tiempo este problema.
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