María Guadalupe López Fernández es madre de Braulio, un niño que a sus tres años y diez meses de edad, nunca ha emitido una palabra como consecuencia de un problema auditivo que padece, el pequeño se expresa por medio de señas y balbuceos, por lo que su madre confiesa: “Yo sueño con que mi hijo me diga mamá”.
Al respecto, comentó en entrevista que comenzó a notar que su bebé no hablaba igual que otros niños de su edad, por lo cual buscó la valoración de un médico, para que le indicaran el problema que tenía el menor.
BUSCANDO EL ORIGEN. Por ello acudió al DIF Estatal, donde la apoyaron realizándole una evaluación psicológica a Braulio para determinar si tenía autismo, lo cual fue descartado; posteriormente, dentro de la misma institución canalizaron al pequeño a terapia de vocabulario, donde la terapeuta le dijo a la señora que su hijo tenía un problema, el cual podría estar relacionado con su sentido del oído, ya que no acataba muchas de las órdenes que le daba.
Para valorar el problema auditivo, enviaron al menor con un especialista para que le hicieran un estudio, en esta primera valoración lo decretaron sordo, sin embargo, su madre no se conformó con el parte médico, por lo que buscó una segunda opinión, por lo que acudió al IMSS, donde sometieron a su hijo a un análisis de audiometría, el cual reveló que tiene sólo el 25% de su capacidad auditiva en el oído izquierdo y el 50 en el derecho.
BUSCANDO SOLUCIONES. En consecuencia, Braulio requeriría de un aparato auditivo en ambos oídos, por lo que María Guadalupe acudió de nueva cuenta al DIF Estatal para solicitar apoyo, en la institución le otorgaron un recurso económico que cubrió más de la mitad del costo de estos instrumentos, los cuales tienen un valor de 19 mil pesos.
Comentó que recién recibieron los aparatos auditivos, por lo que en breve comenzará el proceso de adaptación, para lo cual, el niño tomará terapias individuales que vaya descubriendo de a poco los sonidos. Estas terapias las recibirá en el propio DIF Estatal, otra más en el IMSS y buscan un especio en una institución privada, que podría ser el Teletón.
GANANDO TIEMPO AL TIEMPO. Los terapeutas recomendaron que fueran tres sesiones por semana enfocadas en el lenguaje, para que Braulio aprenda a marchas forzadas a adaptarse a utilizar diariamente sus aparatos, así como a escuchar y hablar.
María Guadalupe confía en que su hijo pronto deje de darse a entender con señas, sino que utilice su voz, para que pueda ingresar al kinder el próximo ciclo escolar, donde tendrá la oportunidad de convivir con más niños de su edad, para que sea un niño muy alegre no sólo dentro, sino también fuera de casa.

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