RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

En días pasados la agencia Notimex dio a conocer una nota de Andrés Manuel López Obrador cuando él en campaña, desde Coahuila, tuvo un paréntesis para dar a conocer aquello que no va a usar del gobierno federal en caso de ganar las elecciones. Dijo que no va a usar guardaespaldas, ya que a veces actúan con prepotencia y a veces golpean a la gente; “no vamos a usar el estado Mayor Presidencial, éste Estado mayor Presidencial va a formar parte de la Secretaría de la Defensa Nacional”. Reitera que tampoco se va a subir al avión presidencial que costó 7,500 millones de pesos y dijo: “¿Cuándo ha invertido el gobierno federal en Coahuila 7,500 millones de pesos? ¿Dónde está la obra? Ese avión no lo tiene ni Donald Trump, ya se lo voy a poner en oferta a ver si lo quiere comprar, yo no me voy a ese avión”. Y dijo que va a vender toda la flotilla del gobierno, “Ya mande hacer el inventario, tienen 54 jets y 154 helicópteros para traslado de los funcionarios, ahora serán ambulancias aéreas para salvar vidas”. Así mismo dijo que no va a vivir en Los Pinos, que la residencia oficial va a pasar a ser un centro para las artes y la cultura. Destacó que se obtendrán recursos para financiar el desarrollo sin necesidad de aumentar impuestos y endeudar el país, rescatar al campo, apoyar a los productores, fijar precios de garantía, “Ya no compraremos en el extranjero alimentos, vamos a producir lo que consumimos”. También dijo que la gasolina será producida en el país con lo que se reducirán los precios de los combustibles: “Eso es lo que significa la transformación. Que se fortalezca el mercado interno, que haya empleo, que el mexicano pueda trabajar, ser feliz donde nació y esté con sus familiares. Que nadie se vea obligado a emigrar  y si quiere irse que lo haga por gusto no por necesidad”. López Obrador dijo que de ganar las elecciones el 1° de julio llevará a cabo un cambio profundo en México, que arrancará de raíz la corrupción y fortalecerá el mercado interno. Reiteró que terminar con éste flagelo hará renacer al país, le dará viabilidad y se entrará en una nueva etapa que cambiará la imagen de México ante el mundo.

Al leer lo anterior creo que en ese catálogo negativo, porque es decirle no a algunas cosas, faltaron otras cosas que el candidato López Obrador ha estado diciendo desde hace mucho tiempo, y lo más notable y es este asunto del no a las reformas que el actual gobierno echó adelante, después de aquel famoso pacto político “Pacto por México”. Me llama mucho la atención porque la ruptura definitiva de Andrés Manuel con el Partido de la Revolución Democrática fue porque ellos se prestaron al “juego perverso” de la mafia del poder, al acudir al llamado del “Pacto por México” y aprobar las reformas que ahora se quieren echar abajo. Un día sí pero otro ya no lo dicho por López Obrador me parece muy bien como un referente pero no me parece bien como un compromiso, porque no creo que sean compromisos que se vayan a cumplir. Por ejemplo, hay compromisos que no se pueden cumplir a partir de lo que no se quiere hacer. Dice en una parte utópica: “En este país se va a producir la gasolina para que baje de precio”. Eso no es cierto, eso es mentira. Es técnicamente imposible producir la gasolina en México, porque si la pudiéramos producir no la estaríamos comprando. La estamos comprando porque no la podemos hacer porque las refinerías están desmanteladas, viejas, inoperantes, no están ajustadas a lo que se necesita para producir. Se tiene por lo tanto que comprar la gasolina afuera. Y hay compromisos con vendedores de gasolina que ya están firmados, que ya están hechos. Entonces si va a romper con esos compromisos ya no estará cumpliendo con la otra parte que ofrece sostener todas las cosas que puedan derivarse de un buen desempeño de la economía.

El asunto de los alimentos y el campo. México está exportando alimentos como nunca en su historia, creo que es el país número 14 en producción y exportación de alimentos en el mundo. Entonces observamos que hay una distorsión ideológica entre la viabilidad financiera y económica de algunas cosas y la flota, por ejemplo de los helicópteros y los aviones. Van a ser ambulancias aéreas, ¿Para quién? ¿Para el ISSSTE? ¿Para el IMSS? ¿Para Secretaría de Salud? ¿Para Nutrición? ¿Para Cancerología?..¿Para quién? Son, creo, grandes deseos de redención que no los veo aplicados después del rigor de un análisis serio. Por ejemplo el aeropuerto. El aeropuerto no se puede hacer en otra parte, excepto si se hace un aeropuerto para darle servicio al norte del país, pues que se haga en Chihuahua y nos olvidamos del problema. Pero el aeropuerto que necesita la mayor concentración de población del país que es la zona metropolitana y la conurbación de Puebla, Tlaxcala, Hidalgo, Morelos, la Ciudad de México, el Estado de México, solamente se puede hacer ahí, no se puede hacer en Santa Lucía, y si se hace en Santa Lucía, ¿qué van a hacer con la Fuerza Aérea Mexicana?  La van a desaparecer exactamente igual que pretende la desaparición del Estado Mayor Presidencial, ¿Qué es el Estado Mayor Presidencial? Es la entidad que le da seguridad y operatividad a las actividades del presidente de la república y la protección de él, de su familia, de los miembros del gobierno y de los visitantes extranjeros. ¿Quién cuidaba al Papa cuando venía? ¿Quién recibe respaldo de la seguridad mexicana cuando viene un presidente extranjero?: El Estado Mayor Presidencial. El Estado Mayor tiene una función, que no es una función de guaruras que están dando empujones a la gente, eso no es cierto, eso es desconocer el funcionamiento de la Presidencia de la República y jugar con las apariencias. Por eso decirle no a las cosas porque suena bonito, como decir que no se va a subir al avión, bueno pues tendrá que subirse a otro y los vuelos en avión cuestan, y no va a viajar él solo porque en los viajes de trabajo con el Presidente de la República tiene que ir un equipo que lo asiste. Gobernar un país de 125 millones de habitantes no es una cosa que se puede hacer solamente con la inspiración de “a mí me late”. Que ya no vivirá en Los Pinos, pues en algún lugar tendrá que vivir. Antes dijo que viviría en Palacio Nacional, ahora ya no es en el Palacio Nacional, ¿Ahora donde será? Tendrá que haber una casa para él y para su familia, con oficinas, porque se tiene que trabajar en dos lugares al mismo tiempo, ya el Palacio Nacional no tiene forma de ser la sede del Poder Ejecutivo en funciones oficinescas, ya todo está convertido en museo, jardín botánico, en otras cosas, y además se está hundiendo Palacio Nacional, porque hay agua abajo. Me parece que estos desplantes son la parte más populista del populismo que Andrés Manuel niega tener. Ese es populismo fantasioso, que a veces puede ser peor que el populismo político.

 

PRI SIN PRIISTAS

José Antonio Meade está viviendo una triste realidad como candidato del PRI a la Presidencia de la República, pues en el recuento de las cosas que ocurrieron durante la pre campaña desde que Meade se convirtió, para el registro de los hechos importantes en los últimos años del PRI, en un candidato a la presidencia que no había militado y que no conocía el partido, de la misma manera que tampoco lo conocía y no había militado el presidente actual del Comité Ejecutivo Nacional, Enrique Ochoa. Los priístas intentaron crear en el electorado una imagen de que hombres que se formaron en instituciones creadas, mantenidas o sostenidas por el impulso de la creación institucional del partido a lo largo de los años, como la Comisión Federal de Electricidad o el estable sector financiero actual, etc. podían hacer a un lado la imagen del partido y poner por encima la imagen de un candidato montado únicamente en los elementos positivos que el Partido Revolucionario Institucional le dio a la historia de este país.

La apuesta siempre fue alambicada, complicada, difícil de entender y también difícil de explicar porque era un poco llevar los argumentos hasta un extremo poco asimilable si se utiliza la lógica para entender las cosas y lógicamente se dijo: El mejor hombre que el PRI puede postular es un hombre que no pertenezca al PRI. Y así se fueron, y así les fue en la pre campaña. Había un divorcio entre el personaje y el discurso básico fundamental de ese partido. Una cosa no encaja, y menos encajaba antes, con la otra. ¿Entonces que se hizo? Se suprimió al candidato del PRI y al suprimirse al candidato del PRI se erigió al candidato de esta alianza o de esta unión. Hoy es tiempo de que José Antonio Meade comience a mover a las personas, porque con los mismos con los que le fue mal en la pre campaña no tiene porque irle bien en la campaña, eso es lo que dice la lógica, pero la lógica y la política no siempre duermen en la misma cama.

 

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