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Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Nuevamente la ola migrante reta al gobierno mexicano.
Cientos de centroamericanos avanzaban ayer hacia México con intención de cruzar el País y llegar a Estados Unidos en una nueva caravana migrante convocada hace unos días por redes sociales.
La Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, dijo ayer que se trata de alrededor de 600 personas a las que México no dará «salvoconductos» para cruzar por el País en su camino a Estados Unidos.
Sin embargo, dijo que México está dispuesto a atender a las personas que soliciten asilo o refugio y que incluso puede ofrecer incorporarlos a programas como Sembrando Vida o Jóvenes Construyendo el Futuro.
Los migrantes –entre los que hay decenas de menores de edad que viajan solos, mujeres con niños en brazos y familias enteras– salieron de la ciudad hondureña de San Pedro Sula, en dos grupos.
«Vamos hacia los Estados Unidos por una mejoría. Aquí no hay trabajo, no hay nada, por eso huimos a los Estados Unidos», dijo Israel, un hondureño que viajaba con su esposa y sus dos hijos, en una entrevista a una televisora local.
Ayer, el grueso de las caravanas ingresó a Guatemala por dos cruces fronterizos diferentes.
Un grupo entró por el departamento de Izabal, en la costa atlántica, donde las autoridades aduaneras hondureñas no pudieron evitar su paso, abrumados por la cantidad de personas que se congregaron en la frontera de Corinto, del departamento de Cortés, que colinda con Izabal.
Otra caravana más nutrida cubrió otra ruta e ingresó a Guatemala por Agua Caliente.
México desplegó a mediados del año pasado a cerca de 30 mil agentes de la Guardia Nacional para impedir el cruce de migrantes. Desde entonces la formación de caravanas centroamericanas disminuyó significativamente.