La política partidista está muy desprestigiada. A pesar de que, en tiempos electorales, los candidatos se esfuerzan por hacerla creíble y atractiva, la mayoría desconfía de los políticos, los considera corruptos y convenencieros, vividores del sistema y encadenados a una serie de intereses y compromisos que los condicionan.
La política no se debería reducir a una campaña electoral, ni al ejercicio de un puesto público. Es mucho más. Es la disponibilidad de gastar la propia vida, los recursos y los tiempos, para hacer algo por los demás, no movidos por el sueldo que se pueda percibir, sino por amor, por el interés de que el pueblo avance lo más que sea posible.
En ese sentido, el Padre Carlos Alvarado Quezada habló del mensaje emitido por la CEM y las reflexiones del Obispo Emérito Felipe Arizmendi Esquivel.
“Los candidatos deben luchar por el bien común y renunciar a sus intereses personales; confiamos en que crezca el número de políticos capaces de entrar en un auténtico diálogo que se oriente eficazmente a sanar las raíces profundas y no la apariencia de los males de nuestro mundo”.
Añadió que la política, tan denigrada, es una altísima vocación, es una de las formas más preciosas de la caridad, porque busca el bien común.
Pidamos a Dios, recomendó, que nos regale más políticos a quienes les duela de verdad la sociedad, el pueblo, la vida de los pobres. Es imperioso que los gobernantes y los poderes financieros levanten la mirada y amplíen sus perspectivas, que procuren que haya trabajo digno, educación y cuidado de la salud para todos los ciudadanos.
“La apertura a la trascendencia podría formar una nueva mentalidad política y económica que ayudaría a superar la dicotomía absoluta entre la economía y el bien común social”.
Resaltó que se acerca el primero de julio, día en que elegiremos presidente de la República, senadores, diputados federales, y en algunos estados también diputados locales y presidentes municipales. Se juega mucho el bienestar del país.
Por ello, es importante que los electores piensen, analicen, participen, decidan y apoyen a quienes les den más confianza de sacar adelante al pueblo, sobre todo a los más excluidos.