Juan Manuel Frausto Aguayo
Agencia Reforma

Guadalajara, México.- La salud mental de los policías se sostiene con alfileres.
Algunos elementos denuncian que no hay terapia individual, sólo la dan grupal para cumplir con el protocolo, además de que no se respeta la secrecía.
La jefa del Departamento de Salud Mental y Trabajo Social de la Comisaría de Guadalajara, María Angélica Morales Centeno, confirmó que hay 13 psicólogos para ayudar con los análisis de ley.
“Tenemos sesiones grupales para los compañeros, sobre todo (los) que pasaron las evaluaciones de licencia colectiva pero que les vimos alguna situación irregular, sobre todo en caso de estrés”, abundó.
Un oficial tapatío aseguró que tuvo un evento traumático con su familia.
“Yo tenía unas ganas de morirme terribles, yo era todos los días encerrarme en el clóset, llorar”, recordó.
Habló con su superior pero aún así fue asignado a hacer guardia, fue enviado armado y solo. Luego de estar varias horas de servicio, sacó su arma y pensó en dispararse. Sin embargo, al final decidió llamar a un compañero.
“No puedes llegar y decirles ‘¿sabes qué? me siento así’, porque para ellos simplemente no vas a ser apto (…) ¿Cómo para qué lo dices? ¿Para qué te den de baja?”, enfatizó el elemento entrevistado.
Morales Centeno reconoció que la falta de confianza de los policías era un problema con el que se topó al llegar.
Sin embargo, aseguró que ya se reforzó la terapia individual, hay tres psicólogos para crisis personales y se aumentó el número de cubículos de cuatro a siete.