Con datos de la Coordinación Especializada en materia de Voluntad Anticipada, del ISSEA, del 2009 al 2012, se registraron 9 casos, es decir que sólo nueve personas, renunciaron a la obstinación terapéutica, ante alguna eventualidad.

En el 2013, otros 9; en el 2014, 28 casos; en el 2015, 34; en el 2016, 54 y en lo que va del presente año, 44 solicitudes, lo que quiere decir que en ocho años, suman sólo 178 disposiciones en tal sentido.

Hay dos vías para tramitar el Documento de Voluntad Anticipada (DVA), ante Notario Público o ante el personal de salud, en el entendido de que los hospitales, cuentan con el formato que habrá de firmar el paciente en etapa terminar o algún familiar, explicó la Dra. Maricela Guardado Montañez.

Desde abril del 2009, entró en vigor la Ley de Voluntad Anticipada para el Estado de Aguascalientes, en la que se precisa que el DVA, debe suscribirse ante Notario Público, sin generar costo alguno, es decir el trámite es gratuito, y puede solicitarlo cualquier persona en pleno uso de sus facultades mentales, que padezca una enfermedad avanzada, progresiva, degenerativa, incurable, irreversible y mortal.

La persona puede rechazar un determinado tratamiento médico, que propicie la Obstinación Terapéutica, entendida ésta como utilización innecesaria de los medios, instrumentos y métodos médicos, para mantener vivo a un enfermo en etapa terminal.

El Documento debe registrase en la Unidad Especializada de Voluntad Anticipada del ISSEA, para los efectos a que haya lugar y únicamente podrá ser revocado por el signatario del mismo en cualquier momento.

La doctora Guardado consideran que el reducido número de casos obedece al desconocimiento de la Ley de Voluntad Anticipada y las bondades que trae consigo, aunque hay familiares que se resisten a la voluntad de sus familiares; otros aceptan que pasen los últimos días en casa, rodeados de sus familiares, previa asesoría y en el entendido de que la atención médica no se suspende; este tipo de pacientes, se encuentran bajo supervisión.

En este programa participan médicos, psicólogos, enfermeros y trabajadores sociales, especialistas en cuidados paliativos. Todos tenemos derecho a una muerte digna, a una agonía no prolongada, a la asistencia mínima necesaria, a no sufrir.

Si tanto se promueve el testamento de bienes materiales, en abierta alusión al programa “Septiembre, Mes del Testamento”, debería hacerse lo mismo con el Testamento de vida, refiriéndose a la voluntad anticipada.

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