Zapatos, ropa interior, juguetes y toda una serie de mercancía que nada tiene que ver con las fiestas patronales de Aguascalientes han invadido de nuevo la plaza principal que lamentablemente desde ayer volvió a convertirse en un tianguis sin control.

El señalamiento lo hizo el presidente de Canaco, Rubén Berumen de la Cerda, quien acusó a las autoridades no sólo de tolerar el ambulantaje y la informalidad que tanto dañan a la economía estatal, sino incluso de fomentarla.

Y es que la irrupción de decenas de puestos al corazón del Centro Histórico es además una afrenta de competencia desleal contra los empresarios chicos, medianos y grandes que todo el año son visitados, supervisados y presionados para cubrir servicios de agua, licencia, permisos y toda clase de obligaciones que no los protegen de nada.

En entrevista, el líder de los comerciantes establecidos lamentó que año con año y bajo todo pretexto, el primer cuadro citadino es convertido en un muladar, donde la venta de fritangas y mercancía generadora de basura y contaminación es privilegiada, por encima de quienes pagan impuestos, generan empleo y cumplen a cabalidad las obligaciones gubernamentales.

Consideró además que el manejo de tanques de gas y el tendido de líneas de electricidad para puestos de chucherías y cocinas improvisadas no debería permitirse, pues representa un grave riesgo a la seguridad de los peregrinos y de la sociedad que diariamente deambula por este sector.

Berumen de la Cerda consideró incluso impropio que se use de pretexto la celebración de las peregrinaciones a la Virgen de la Asunción para montar sobre la Soberana Plaza de la Convención un tianguis que ofrece mercancía totalmente ajena al tema religioso.

Ahí se venden calcetines, ropa interior, calzado, juguetes, bisutería y demás artículos que no están relacionados ni con el tema de las festividades, ni con servicios que pudieran requerir los peregrinos que si acaso piden agua y comida, y encuentran fritangas y refrescos.

Lamentó que sea la historia de cada año y que no se tenga la visión innovadora y sobre todo de legalidad y respeto a la norma para llevar a cabo estos festejos de una manera que no rompa reglas, no afecte a los comerciantes establecidos, ni deteriore la imagen urbana de la tarjeta de presentación que es la explanada de la emblemática Exedra de la Plaza.