El Programa Nacional de Paz y Seguridad es un cúmulo de buenas intenciones cuya implementación exigirá más de los tres años que comprometió el presidente electo, opinó Pedro Gutiérrez Romo.
El presidente del Consejo Coordinador Empresarial indicó que para empezar, el programa requiere el aval del Congreso de la Unión y de la Suprema Corte de Justicia, y sólo entonces se procederá a su puesta en marcha.
Acerca de los ejes que lo integran, destacó que la creación de la Guardia Nacional fortalece al Ejército, mismo que se mantendrá en las calles a pesar de que el presidente electo AMLO había rechazado antes esa posibilidad.
“Desde luego, ahora que enfrenta la realidad como autoridad electa, no tenía opción”, agregó al tiempo de cuestionar el tema de “la amnistía y los perdones”, en un modelo que tiene sus bemoles y que en Colombia no dio buenos resultados.
Comentó que el eje que habla del fortalecimiento de la familia, es un reto a largo plazo y en el cual hay total coincidencia, ya que en la medida que fortalezcamos la escala de valores y el respeto a la autoridad, podrá mejorar nuestro país.
Gutiérrez Romo añadió que el tema del combate a la pobreza es una obligación del Estado en la cual el empresariado de todos los estados contribuye a través de la generación de riqueza.
“La inclusión de jóvenes a la capacitación para su inclusión será complicada, pero la expectativa es que pueda ser llevada a buen puerto”.
El líder empresarial destacó que el programa en sí será objeto de análisis, pero derivado de la presentación que hizo el presidente electo, se observa un cúmulo de buenas intenciones que difícilmente podrán cumplirse en el plazo de tres años que fijó el propio López Obrador.
“Se entiende que casi todos los programas y acciones que ha venido anunciando lleven la visión trianual, dado que desea ser evaluado a la mitad del mandato constitucional de seis años que empezará a ejercer el próximo 1 de diciembre; no obstante, la estimación es que implicará mucho más tiempo lograr los objetivos planteados”.