Sergio Alonso Méndez

La Noticia:

Trump presenta un plan de paz que respalda los intereses clave de Israel… (elpais.com).

Comentario:

Trump lo llamó pomposamente “el acuerdo del siglo,” pero está naciendo muerto. Una de las dos partes, los palestinos, lo están rechazando aún antes de ser bien expresado. Trump contó con el beneplácito del primer ministro israelí, pero nada más. Eso no es “acuerdo.” Lejos está la fotografía de Bill Clinton atestiguando el estrechamiento de manos entre el entonces primer ministro israelí Isaac Rabin y el líder palestino Yaser Arafat en 1993. A pesar de que la paz no prosperó con el tiempo (Rabin fue asesinado dos años después), al menos Clinton logró reunirlos y que se saludaran. Trump hizo su anuncio sólo con Benjamín Netanyahu.

¿Es malo el plan de paz de Trump? Lo es en el sentido de que le da todas las canicas a Israel y prácticamente nada a Palestina. Y aún se atreve a llamarlo un plan de Ganar-Ganar. En realidad, es un plan que aplaude Israel y le permite a Trump presentarse al mundo como un prócer de la paz. Adecuado para uso interno, ya que está buscando la reelección, pero improcedente en términos reales.

¿Qué ofrece a cada parte el plan de Trump? A Israel le ofrece tres demandas históricas que ellos deseaban: Primera, el reconocimiento de Jerusalén como capital única de Israel. Un punto que los palestinos no aceptarán porque ellos consideran el este de Jerusalén como su capital. Recordemos que Jerusalén hoy en día está dividida en cuatro partes. Las partes son cristiana, armenia, palestina y judía. Mientras los cristianos y armenios se la llevan bien con los judíos, los palestinos no. Y existen dos mezquitas importantes para los palestinos en Jerusalén que no piensan abandonar, una de ellas el Domo de la Roca, asentada donde los judíos quieren su templo. Ya sabemos que cuando la religión entra en juego, los acuerdos políticos son ineficientes.

Segunda, no desmantelar los asentamientos judíos que existen en el West Bank, esto es, zona palestina. Los palestinos desean que los judíos se vayan de su territorio, en tanto los judíos, con sus asentamientos, buscan incrementar la presencia judía y ampliar su zona de dominación. Esto es como decirle a Palestina, “te dejo terreno, pero protejo a los colonos judíos que están ahí”. Tercera, establecer la consideración de Israel como estado judío. No sólo los palestinos, sino los árabes en general nunca han aceptado que Israel sea judío porque claman que ellos estaban antes de que llegaran los británicos y a la postre los judíos.

¿Y qué reciben los palestinos? Supuestamente más territorio, parte de este en el desierto del Neguev y la promesa de ser considerado Estado. Recordemos que, a la fecha, el territorio palestino no tiene el estatus de país, sino es una zona autogobernada dominada por Israel. ¿Es suficiente para atraer a los palestinos? Al parecer no. Ni siquiera atendieron la convocatoria de Trump y no dudemos que pronto, de alguna manera que afecte a Israel, expresen su disconformidad. El “acuerdo” de Trump fue unilateral.