Sin perder imparcialidad, juezas y jueces del Poder Judicial del Estado están obligados a favorecer la igualdad sustantiva entre hombres y mujeres, y garantizar el acceso a la justicia para ellas, con perspectiva de género.

Así lo señaló la magistrada Gabriela Espinosa Castorena al referir que ante cifras globales de violencia para más de una de cada tres mujeres en el mundo y que en algunos países como el nuestro, crece sustantivamente, los poderes judiciales no deben ser indiferentes ni permitir que se consolide la discriminación.

En el marco del cierre de la campaña de activismo contra la violencia de género, impulsada por primera vez al seno del PJE del Estado, que inició el pasado 25 de noviembre y concluyó este domingo, sostuvo que es una exigencia la actuación de las autoridades pare prevenir, atender, erradicar y sancionar la violencia hacia las mujeres y hacia las niñas.

En ese sentido, aseguró que el reclamo social de igualdad de oportunidades, sin discriminación hacia las mujeres, lamentablemente es real y se encuentra vigente en todo el país, ya que la desigualdad es un problema arraigado.

Sus raíces, dijo, están formadas de construcciones sociales y estereotipos que han permitido su reproducción natural y han incidido en su invisibilización en el contexto social.

Espinosa Castorena, quien es el enlace del PJE con la Comisión Nacional de Tribunales Superiores de Justicia del país (Conatrib), en materia de igualdad de género, dejó en claro que la autoridad jurisdiccional en Aguascalientes quiere contribuir al tránsito de cualquier situación de opresión, desigualdad, discriminación, explotación o exclusión, a un estado de conciencia, autodeterminación y autonomía.

En ese propósito, es que se seguirán impulsando acciones de sensibilización y capacitación con el objetivo de superar todos aquellos obstáculos que posibiliten o dificulten en algún grado, el acceso a la justicia de las mujeres, haciendo visibles sus particulares situaciones, ofreciéndoles un servicio pronto, eficiente y garante de sus derechos humanos.

Finalmente, consideró que es un momento propicio para todas las instituciones, así como para las organizaciones civiles para acelerar, profundizar y consolidar los cambios necesarios contra las múltiples manifestaciones de violencia hacia las mujeres de tipo físico, psicológico, social, sexual, económico y otros donde todos somos responsables y tenemos un papel que desempeñar.