Entre los centros de esquí de Norteamérica, Big White es un tesoro desconocido para la mayoría de los viajeros mexicanos.
Sus casi mil 133 hectáreas de terreno esquiable, lo mismo desafían a esquiadores que a snowboarders, quienes llegan cada temporada a conquistar la gran montaña nevada de este destino, situado al suroeste de Canadá, en la Columbia Británica.
Aquí los días invernales son cortos: amanece alrededor de las ocho de la mañana y el sol se pone poco después de las cuatro de la tarde. No obstante, cada jornada se aprovecha al máximo, pues todo lo necesario para un día en la nieve está cerca.
Gran parte de los hoteles y condominios se encuentran al pie de las pistas, es decir, son ski-in/ski-out. En un destino de playa, esto equivale a salir del alojamiento y ya tener los pies en la arena.
La atmósfera es íntima y relajada. Como casi todos los canadienses, la gente en Big White tiene la sonrisa siempre lista y un trato tan cálido que hace olvidar las temperaturas bajo cero. Bueno, eso y los deliciosos vinos que se producen en la región donde está situado el resort, el Valle de Okanagan, que junto con las cervezas locales protagonizan el après-ski.
Da la impresión de que toda la gente local se conoce, y ésta no es infundada: sólo unas 130 personas son residentes permanentes en la montaña, entre ellas Jim Loyd, director de ventas del resort, quien junto con su esposa Brenda hizo de Big White su hogar, hace casi una década.
“El aire fresco es adictivo”, asegura.
Muchos jóvenes llegan a trabajar sólo por la temporada, especialmente de Australia, de donde es originaria la familia propietaria del resort.
Los viajeros pronto se olvidan de los autos, pues se puede caminar del hotel a un restaurante, o de una cafetería a una tienda en muy poco tiempo.
Al hospedarse en el corazón del resort, basta salir del hotel y andar unos cuantos metros para estar en el Village Centre Mall Building, donde se renta equipo, hay una cafetería acogedora y se organizan eventos especiales a lo largo de la temporada. Esto es parte de lo que hace a Big White un complejo cómodo para disfrutarse en compañía de niños.
El resort tiene una escuela de esquí con programas para pequeños desde tres años de edad; aunque también hay clases para adolescentes y adultos, desde principiantes hasta los súper expertos que buscan algunos consejos para mejorar su técnica al bajar por las pistas negras, como se clasifica a las más complejas.
Big White es para quienes buscan un refugio y nieve perfecta para esquiar a sus anchas. Y a quién lo le gustaría que se quedará así. ¿Será posible guardar el secreto?

A la aventura
En Big White, la temporada de invierno 2017-2018 terminará el 8 de abril; aún hay tiempo para disfrutar del esquí, el snowboarding, el patinaje sobre hielo, los recorridos a bordo de motonieves, las caminatas con raquetas de nieve y el tubbing, que consiste en deslizarse por una resbaladilla de nieve sobre una llanta inflable.
Conoce algunos datos clave del resort:

2 mil 319 metros de altura mide la montaña Big White

118 pistas designadas
18 por ciento para principiantes, 54 por ciento para intermedios, 22 por ciento para expertos y 6 por ciento para extremos.
15 sistemas de elevación
7.2 kilómetros mide la pista más larga llamada Around the World Route.
95 dólares cuesta el pase de un día para adultos; 80 para adolescentes y personas de la tercera edad y 54 para niños.