Dayna Meré 
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO 24-Sep.- El sismo del martes pasado dejó, hasta ahora, 3 mil 848 edificios dañados, parcial o totalmente y, ahora, los dueños de esos inmuebles deberán decidir en asamblea de condóminos qué hacer para recuperar al menos una parte de su inversión.
Víctor Calleros, dueño de un departamento del edificio ubicado en Siracusa 113, en Lomas Estrella, fue desalojado junto con su esposa -ambos de la tercera edad-, ya que aunque el inmueble se mantiene en pie, presenta daño estructural.
“Voy a perder mi patrimonio, por lo que trabajé muchos años… hoy no puedo ni entrar a sacar nada, más que ropa y papeles… por ahora estamos viviendo en casa de mi hija, pero no sé qué vamos a hacer”, señaló.
Bernardo Altamirano, CEO de Better Business Bureau, explicó que lo primero es ver si existe un administrador del edificio, ya sea externo a través de una empresa dedicada a ello, o bien, es uno de los condóminos.
Agregó que la claridad y celeridad del proceso dependerá si cuentan con un apoyo de un administrador externo capaz, o que sea éste un vecino que no necesariamente tenga la experiencia.
Después, con base en la Ley de Régimen de Propiedad en Condominio de la Ciudad de México, lo primero que deben hacer los condóminos es convocar a una asamblea -no importa si el edificio no estaba dado de alta ante la Procuraduría Social (Prosoc)-, y ahí, por mayoría de votos, habrá de decidirse lo que se hará con el inmueble.
Lo más recomendable, dijo, es acercarse a la Prosoc, para recibir asesoría sobre cómo llevar a cabo este proceso, y además, para tenerla como testigo legal de lo que se decida, o bien, contratar a un notario que dé fe.
Así, por ejemplo, si el edificio no tiene más de 35 por ciento de daño y los condóminos deciden reconstruir las partes afectadas, con base en la Ley en Propiedad en Condominio de Inmuebles, cada uno de los inquilinos deberá de ser responsable directo de los costos que impliquen la reparación de las partes privativas del condómino.
Si las áreas dañadas son comunes, el gasto habrá de prorratearse entre el número de los condóminos.
Si existiera algún condómino que no cuenta con los recursos para la reconstrucción de su departamento, la asamblea puede definir un esquema de pagos e integrar un fondo para esos propósitos.
Si el edificio colapsó en su totalidad, la asamblea deberá decidir si se reconstruye sobre ese mismo terreno, dividiendo el costo entre el número de condóminos que sean, o bien, si el terreno se pone a la venta y cada inquilino recibirá su parte proporcional.
Si quedó en pie pero con afectaciones de más de 35 por ciento de su estructura, la asamblea deberá decidir si ponen a la venta algunos de los materiales que hayan quedado servibles, y dividir la ganancia entre el número de inquilinos.
Después, deberá procederse a la demolición, que por tratarse de interés público o una cuestión de seguridad pública, ésta correrá por cuenta del Gobierno de la Ciudad de México o del Gobierno federal.