No me refiero a elementos de joyería sino al espléndido regalo que la naturaleza obsequia a los viajeros en diferentes escenarios.

CAÑÓN DEL ANTÍLOPE
Es un escenario natural de la Nación Navajo al norte de Arizona. Por un estrecho paso se puede cruzar caminando sobre un suave sendero de arena, entre caprichosas paredes de rocas ondulantes que se colorean conforme reciben los rayos del sol que alcanzan a filtrarse desde su bóveda.
Esta obra es resultado de la fuerza de un río de temporal que ha horadado la roca durante miles de años, con una belleza incomparable. Se puede visitar sólo bajo la guía de navajos que saben cuando debe evitarse acudir al lugar ante una intempestiva llegada del agua.

PRISMAS BASÁLTICOS
En la barranca de Santa María Regla, en Huasca de Ocampo, Hidalgo, hay varias cascadas, entre prismas basálticos, que alimentan la presa de San Antonio Regla.
Los visitantes pueden admirar las columnas basálticas que alcanzan los 30 metros de altura, fruto del enfriamiento acelerado de lava hace millones de años.
Las haciendas vecinas fueron el escenario de la gran actividad minera que en el siglo 18 impulsó Pedro Romero de Terreros, conde de Regla. Alexander Von Humboldt las dibujó a lápiz, apuntes que se conservan en Londres.

ULURU: ÍCONO AUSTRALIANO
El Uluru, el inmenso monolito que domina la vasta planicie del centro de Australia, es uno de los símbolos de ese país y Patrimonio de la Humanidad desde 1987. Forma parte del sistema ancestral de creencias de una de las sociedades más antiguas del mundo, la del pueblo aborigen de los anangu.
A pesar del duro entorno, este Parque Nacional es un auténtico paraíso para más de 170 especies de aves, además de canguros, emús, dingos y walabíes que corren libremente en las arenas del desierto rojo.

PIEDRAS ENCIMADAS
El Valle de Piedras Encimadas, en Zacatlán de las Manzanas, Puebla, es un parque ecoturístico con peculiares formaciones rocosas con alturas que alcanzan hasta los 20 metros y una antigüedad que se calcula en 65 millones de años.
Las rocas calcáreas, de un remoto origen marino, han sido sometidas a un proceso de erosión por el viento, la lluvia, la actividad volcánica y reacciones químicas. Algunas de ellas pueden balancearse con la fuerza de una persona.
El parque es manejado por los lugareños que lo mantienen limpio y ofrecen servicios gastronómicos, sanitarios y de campamento a los visitantes.