La Feria de San Marcos no debe verse como sinónimo de alcohol, deben valorarse los espectáculos gratuitos y que son de calidad; además, la convivencia familiar no debe pasar a segundo término, pareciera que sin alcohol no hay fiesta, cuando hay muchos eventos de entretenimiento, señaló el P. Carlos Alberto Alvarado Quezada.
Sobre la información del Patronato de la verbena, en el sentido de que se van a reducir 10 espacios para la venta de alcohol, en las 90 hectáreas del perímetro ferial, opinó que ello no es suficiente, sino que debe haber mayor control en la zona de festejos, tras advertir que el exceso de libertad degenera la fiesta.
“En la zona peatonal, el consumo de alcohol se ve por doquier, en adultos y menores; hay trifulcas en las que se lanzas las botellas sin importar daños a terceros y ello da muy mala imagen al turismo regional e internacional, además de que los visitantes locales no ven con agrado esos desmanes”.
Refirió que el alcohol se ha convertido en el principal protagonista de las continuas luchas y reyertas familiares; “hay quienes temen llegar a casa y encontrarse con su padre otra vez alcoholizado; incluso llegan a discutir infinidad de veces y a pelearse; por lo que en ocasiones quieren huir de casa por esta causa”, expresó Alvarado Quezada.
Comentó que las estadísticas de la violencia familiar aparecen más alarmantes cada día; a todos nos indignan, pero ahí están y no contribuimos a su combate. “Nos vemos sumergidos en una ola de violencia, de narco, de drogas y alcohol, de miedos e inseguridades y quisiéramos refugiarnos en el hogar cálido”.
El vocero de la Diócesis denunció que la familia se ve cada día sacudida por los numerosos ataques, directos e indirectos, propiciados por una cultura que busca una nueva forma de convivencia y deja a un lado las tradiciones. El alto número de divorcios, madres solteras, adolescentes embarazadas, violaciones y abusos, contradicen nuestros anhelos de familia.
La violencia intrafamiliar, el abuso de infantes, los abortos y eutanasias, los golpes e insultos acaban con lo que consideramos la base de la persona. Además, denunció que innumerables mujeres de toda condición no son valoradas y quedan con frecuencia solas frente a la educación de los hijos. “Son sometidas a muchas formas de exclusión, cuando impera tanto el machismo como la opresión y la ganancia”, dijo el P. Alvarado.
Finalmente, hizo hincapié en que las mujeres son el pilar fundamental de la sociedad y de la propia Iglesia Católica; y las felicitó, ya que el próximo día 8 se celebra el Día Internacional de la Mujer.