Si tiene miedo o incomodidad por visitar al urólogo, piense que una consulta con el especialista puede ser la diferencia entre una vida sin cáncer o tener un buen desempeño sexual.
La atención médica ayuda a reconocer síntomas que previenen diferentes tipos de cáncer de testículo, además de problemas de fertilidad, erección o infecciones de transmisión sexual.
Lauro Gómez Guerra, urólogo y andrólogo del Centro de Especialidades Médicas, recomienda que jóvenes de entre 12 y 13 años tengan su primera consulta, ya que hay mayor efectividad para prevenir y tratar cualquier problema que sea detectado.
“Es importante, sobre todo a esa edad. Hay que educarlos en su crecimiento, desarrollo y autoexploración testicular porque se pueden detectar varias anomalías”, afirma Gómez Guerra.
Después de los 13 años de edad, en caso de que no se encuentren irregularidades, se sugiere que se vuelva a revisión entre los 18 y 20 años. Si el joven sigue sano, la siguiente consulta sería hasta los 45 años.
Si se encontrara una anomalía las visitas deben ser anuales, todo depende del problema que presente.
El especialista explica que de los 45 a 50 años tienen que checarse anualmente, pero si existen antecedentes de cáncer de próstata o mama en su familia, debe hacerse a partir de los 40.
También es recomendable que los papás se involucren en la experiencia al acompañar a sus hijos para que ambos se informen.
En una visita al urólogo, primero se realiza un interrogatorio y posteriormente se hace el examen físico.
“El examen físico consiste en revisar vello en pecho, axilas y púbico; el crecimiento y desarrollo en el área genital. Tocamos los testículos, les decimos cómo tocarse y los hacemos que pujen para ver si tienen venas dilatadas”.
El cáncer de testículo se da en jóvenes de entre 15 a 35 años por lo que es importante que si se ven o sienten algo fuera de lo normal se acuda de inmediato al especialista.