Iris Mabel Velazquez Oronzor 
Agencia Reforma

CDMX.- Para víctimas de abuso sexual por parte de integrantes de los Legionarios de Cristo, no es suficiente que sus agresores renuncien al sacerdocio, y exigen que sean castigados penalmente y que la organización católica desaparezca.

Luego de que a la renuncia de Fernando Martínez se sumó la de Eloy Bedia Diez, quien presuntamente encubrió al primero y ya abandonó el máximo órgano de gobierno de la congregación, y tras el anuncio de que el Vaticano investigará esas negligencias, víctimas pidieron endurecer las sanciones.

Biani López Antúnez, quien afirmó sufrir abusos por parte del padre Fernando Martínez durante dos años (de los 8 a los 10 años), señaló que para ella un castigo ejemplar sería ver tras las rejas a su agresor y que la Legión sea disuelta por la Santa Sede.

«Por parte eclesiástica y del Vaticano, pues es lo único que hacen como la mayor pena, quitarles la sotana, pero pues si el Vaticano realmente quisiera sentar un precedente y dar una postura firme respecto de esta institución debería disolver a los Legionarios de Cristo, eso sería suficiente», comentó en entrevista.

«Porque más allá de estas personas que son los encubridores directos de este caso, es toda la institución y es como se maneja toda la institución y como toda la institución mueve, protege, encubres unos a otros y son los mismos que están en la cúpula ahorita», agregó.

López Antúnez refirió que, de lo contrario, se estaría fomentando la impunidad y que continúe el encubrimiento de abusos a niños y niñas.

Enfatizó que todos los líderes de los Legionarios solaparon las violaciones.

«Estas personas que nosotros estamos nombrando en nuestro caso de 1991 a 1993 son los que el día de hoy están al frente de la congregación. Entonces qué podemos esperar de una congregación fundada por un pederasta y que al día de hoy está manejada por encubridores», apuntó.

«Las demandas para el Vaticano son que disuelva la congregación, no ha pasado nada en esa parte que además es la parte que realmente es significativa para nosotros como víctimas, que a estas personas tampoco las podemos tratar nada más como sacerdotes, como si ellos no respondieran a la justicia como cualquier ciudadano.

«Ellos tienen que responder aquí ante las autoridades mexicanas y se les tiene que investigar y se les tiene que dictar sentencia en el ámbito penal y civil, no solamente en el ámbito eclesiástico», insistió.

Belén Márquez, otra víctima del cura Martínez, secundó la petición.

«Pues la renuncia al capítulo (máximo órgano de gobierno de los Legionarios) era una medida dentro de la congregación, sin embargo, lo que hagan interno creo que ya no tiene más peso y credibilidad más que afrontar las instancias eclesiales, así como las penales y civiles», opinó.

«Dentro de la congregación es un punto a favor, pero un paso ‘presionado’ y falta de humildad en la carta, pues no se asume y se siguen escondiendo detrás del muerto.

«Como hechos pues es algo que se quería lograr, no sin brincarse la autoridad eclesial, penal y civil. Si la intención es la pantalla y la imagen institucional, volverán a salir tarde o temprano las ‘dudosas intenciones'», añadió.

Márquez llamó a que los Legionarios acepten como organización que incurrieron en negligencia y encubrimiento.

«Hasta que no se reconozca personalmente la negligencia u omisión de estos delitos, la auténtica purificación y renovación no va a lograrse», expuso.

«Bien por la renuncia, aunque sea presionada, de Eloy Bedia, pero falta de humildad para reconocer el mal hecho».