Benito Jiménez
Agencia Reforma

JUCHITÁN, Oaxaca 8-Sep.- La mayoría de lo juchitecos durmieron ayer en la calle.
Sus viviendas, o están de lado, desgajadas o de plano colapsadas.
Este municipio, de perredismo arraigado, matriarcado y que vive del comercio, el ganado y de la pesca, fue golpeado por el sismo de 8.2 de magnitud registrado el jueves.
El Presidente Enrique Peña Nieto fue testigo de la devastación.
El mandatario caminó entre escombros y escuchó de viva voz las necesidades de los afectados.
Pero el Presidente desesperó por momentos, ante tantas exigencias.
“A ver, los escucho aquí, porque tengo que ir al centro, me gustaría ir casa por casa, y te digo a ti para que le digas a tus vecinos, vamos a desplegar un censo de las casas afectadas, nombre y foto del lugar y vamos a comenzar la reconstrucción”, propuso el titular del Ejecutivo.
Pero las peticiones llovieron entre jaloneos de ciudadanos y el Estado Mayor Presidencial (EMP), que sudaron la gota gorda por los 37 grados que calentaron la visita de Peña.
“Oiga, lo que queremos es agua”, se le pidió. “Queremos luz”.
“El agua ya viene”, expuso Peña, entre gritos.
La Edil, Gloria Sánchez, fue puntual. “Queremos que los apoyos no pasen por intermediarios, que sea directos a la gente, ya constatamos el desatore que vive Juchitán, por eso le pedimos que verdaderamente que Juchitán se declare zona de desastre para que pueda llegar un apoyo directo a las gentes, sin intermediarios”, le dijo la Edil a Peña.
Peña acordó esa entrega sin intermediarios, lo que generó aplausos de la gente y muecas a funcionarios del Estado.
En Juchitán la gente es brava. El Estado Mayor Presidencial fue advertido sobre su violencia. “Son todos, abusados, son gente brava, necios”, alertó un mando a sus elementos.
Por eso los brazos de estos elementos tuvieron un trabajo extra. “Quite de su mano, del Presidente, no lo toque, espere su turno, no se acerque”, advirtieron cada rato.
A su paso, Peña encontró a don Ramiro de 84 años, lastimado de sus ojos, y sus piernas por la caída de una barda de su casa.
“Pues ya ayúdeme oiga”, le dijo el afectado.
El titular de la SAGARPA, José Calzada, anunció la llegada de tres ambulancias. “Si quiere Presidente de una vez lo atendemos”.
Peña caminó por algunas calles céntricas de Juchitán seguido por los titulares de SAGARPA, Sedatu, Salud, Educación Pública, Marina, Sedena y Gobernación.
También del mandatario del Estado, Alejandro Murat y funcionarios estatales, quienes dejaron el control del balón a los federales.
En ocasiones la visita género reclamos en los que Peña tuvo que sacar dotes diplomáticos.
“Le estoy diciendo que mi casa se cayó señor”, le espetó, Javier Charis, quien tuvo que ser separado por elementos del EMP a empellones.
“A ver, déjenlo. Mira acércate al albergue, ahí van a dar orientación de cómo se va a reconstruir casa por casa quédate tranquilo, yo te lo estoy ofreciendo, yo voy a regresar y cuando regrese voy a buscarte”, prometió Peña para amenizar el mal rato.

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