El Partido Verde en Aguascalientes denunció que a diario se tiran a la basura más de treinta pizzas que no pudieron ser vendidas, sin embargo, los dueños de los negocios prefieren desecharlas en lugar de dárselas a las personas que necesitan comer, sin tomar en cuenta las cifras del Coneval 2015 que revelan que el 18.8% de su población carece de alimentación suficiente.
César Lozano Herrera, vocero estatal del PVEM, aseveró que tras una denuncia anónima se mostró evidencia de que una empresa de comida rápida no aporta su granito de arena para abatir la pobreza alimentaria, ya que ordena a sus empleados que las tiren sin que nadie se dé cuenta; además, aseguraron, les agregan un químico para que se descompongan y los pepenadores no se las puedan comer.
“Es necesario que los tres niveles de Gobierno firmen un convenio con empresas que se dedican a la venta de comida, para que exista una forma de apoyo y todos puedan ganar, tanto los dueños de los negocios como la gente que no tiene qué comer, y así se puede contribuir a ir descendiendo la pobreza alimentaria que existe en Aguascalientes”.
Aseveró que existen muchos puntos de venta como los restaurantes, los tianguis, las centrales de abasto, las tiendas departamentales, los mercados y diversos negocios que tiran la comida, y todos deben colaborar para hacer lo contrario.
De acuerdo al Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social 2015, el 18.8% de la población aguascalentense carecía de alimentación, de ahí que “es necesario implementar acciones encaminadas a fortalecer esta debilidad y para ello se requiere cambiar el chip a los empresarios, para que pongan su parte y se colabore en reducir estas incidencias”.
Por último, comentó que la falta de alimentación en Aguascalientes no es muy alta en comparación a otras entidades, sin embargo, sí es alta la falta de compromiso por parte de empresarios que sólo quieren ganar dinero y no les importa si otra gente no tiene qué comer.
Un llamado para que en lugar de tirar la comida en buen estado, permitan que las personas se las puedan llevar a sus casas, concluyó.