Perfil urbano

Por J. Jesús López García

El perfil de una ciudad se asocia con su jerarquía, el tipo de sus bienes, la naturaleza de su población y su cultura. En ese sentido los poblados de baja altura se asocian con la provincia y la densidad de su construcción, con el dinamismo de su hacienda: los baldíos hablan de especulación, pero también de una economía local que no favorece la utilización de predios más allá de depósitos provisionales de algo -en lo que podemos ubicar por ejemplo muchos estacionamientos-, y es que invertir en una construcción -y más cuando sale del rango de uno o dos niveles- requiere una cantidad seria de recursos materiales y humanos que trata de evitar riesgos en tanto que esa inversión no acabe amortizandose en un periodo razonable.

A lo largo de la historia se han desarrollado ciudades que a la fecha siguen siendo referentes de lo que una metrópoli debe presentar en su perfil: diversidad, densidad constructiva o ausencia de tierra baldía, espacios para congregar a la sociedad o a la comunidad y una propensión a indicar al habitante o al foráneo que está en un lugar abierto y libre para transitar, es así como las ciudades con profusión de avenidas amuralladas se perciben mas inseguras que aquellas donde hay gente entrando y saliendo de los edificios abiertos de cara a la vialidad.

La verticalidad es otra de las notas que componen la imagen de la ciudad siendo esta característica la que mejor expresa la densidad tanto constructiva como de ocupación y de esa manera esa particularidad se alza como una de las principales condicionantes que definen un perfil urbano, al menos contemporáneo.

El elemento vertical en el perfil urbano no es necesariamente constituido por rascacielos de 30 o más pisos, ni siquiera por torres de 10 a 15 niveles o alrededor de esa altura -que es la mas elevada en edificios de nuestra ciudad-. La verticalidad es perceptible en inmuebles de frentes menores de 15 metros y alturas de tres o más niveles. El hecho de habilitar dos o tres niveles encima de la planta de acceso desde la calle, es suficiente para otorgar una ocupación mas eficiente del suelo urbano que, como se ha mencionado por muchos arquitectos, ingenieros y urbanistas, implica disminuir el impacto de cubrir grandes extensiones de territorio con infraestructuras y servicios, que al igual que en las distancias del cableado eléctrico, al aumentar éstas se termina por generar una pérdida de energía; en infraestructuras y servicios las distancias implican una pérdida de eficiencia en su cobertura.

Por otra parte, la sensación urbana de rodearse con edificios que superan los dos niveles de alguna manera nos hace sentir más el fenómeno de estar al resguardo de una ciudad. En la calle 5 de Mayo No. 305 hay un inmueble de alrededor de los años 50 o inicio de los 60 , a su lado hay varias fincas de la misma altura. El edificio referido presenta tres niveles, siendo los dos superiores posiblemente pensados como oficinas y apartamentos en sus inicios. Posee rasgos déco en sus balcones perforados y en el cornisamiento; el arco deprimido de su vano principal en el segundo piso y el relieve ubicado en la parte inferior del mismo presentan alguna filiación hacia el neocolonial californiano o neobarroco, pero lo mas relevante es su altura, que aunque modesta para muchas ciudades, e incluso la nuestra, es parte de un contexto -precisamente la avenida 5 de Mayo desde Allende hasta Unión-, en que se concentran edificaciones de mas de 2 niveles y dan como resultado un perfil mas urbano a ese sector de la ciudad que, digamos, muchas partes de Aguascalientes en que la vivienda de uno o dos niveles acapara el espacio.

Naturalmente la edificación de segundos, terceros o mas pisos tiene que ver con la economía del lugar, recordemos en tiempos virreinales la ciudad acalitana tenía en los templos a sus únicos edificios altos y más allá de ellos algunas casas de abolengo, destacando el ahora Palacio de Gobierno, antes una de las fincas del Mayorazgo de Ciénega de Mata, posterior marquesado de Guadalupe. Hasta la independencia de nuestro país y ya afianzado Aguascalientes como importante nodo industrial de la región, comienzan a elevarse los edificios. Actualmente hay mas fincas relativamente altas, sin embargo si vemos el edificio que aparece aquí, podemos observar que si el contexto mantiene la misma pauta, el efecto de ese perfil urbano es más contundente que la presencia solitaria de un solo edificio alto.

El perfil al cual nos referimos es característico del centro de la ciudad aguascalentense, solamente basta que realicemos recorridos exploratorios por calles tales como la 5 de Mayo, Rivero y Gutiérrez, Juárez, Allende y Madero, entre otras; sin embargo es conveniente mencionar que los edificios modernos de más de dos niveles se iniciaron a construir en los años treinta con la llegada de profesionales de la ingeniería civíl, tal como el ingeniero Luis Ortega Douglas, continuaron levantándose en los cuarenta y de manera sostenida a partir de los cincuenta.