Vivimos una de las peores crisis político-sociales, donde prevalece un insaciable apetito por robar, a grado tal que se maneja como una forma de vida y nada pasa. No hay sexenio o trienio, que no cierre con amasamiento de fortunas, con lo que muchos sustraen a su paso. Además, las “mochadas” son las más socorridas en la asignación de contratos, en las licitaciones y convenios con proveedores, señaló el empresario Humberto Martínez Guerra.
Añadió que la palabra “política” se ha degenerado, pues ya no se piensa en el arte de gobernar democráticamente, ahora se asocia a la corrupción y más directamente al robo en todos los niveles y en todas sus modalidades.
“Inicia un nuevo gobierno, como resultado del hartazgo de la ciudadanía, y preocupa que los que vienen a gobernar arropen la impunidad, que actualmente es del 90%, porque no hay la cultura de la denuncia y porque la justicia no llega a las altas esferas, evidenciando que nada pasa por robar, situación que debe frenarse porque los ladrones deben ser castigados, sin excepción”.
Agregó que hay municipios y estados en quiebra por culpa de sus gobernantes; “si el nuevo Gobierno Federal quiere generar confianza, no debe aplicarse la política del perdón o la amnistía a sicarios y funcionarios, debe ser castigado todo aquél que cometa un delito”.
Destacó que los servidores públicos deben cerrar con dignidad, a los tres o seis años de funciones, de lo contrario deben ser señalados y juzgados como ladrones y ese estigma los perseguirá toda la vida.
“Si el nuevo presidente Andrés Manuel López Obrador, ha reiterado que acabará con la corrupción, está obligado a castigar al que lo merezca, de lo contrario, alimentará aún más la impunidad, y será la misma gata, pero revolcada”.