Claudia Guerrero
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Después de ser investido como Presidente de México, y asegurar que recibe un país en quiebra, Andrés Manuel López Obrador ofreció una transformación profunda y radical del país.
Ante legisladores, gobernadores, líderes sociales, empresarios y una veintena de mandatarios internacionales, el tabasqueño hiló un discurso de 78 minutos donde ofreció perdón a corruptos del pasado, fustigó a gobiernos neoliberales de los últimos 30 años y enumeró una serie de cambios para regenerar la vida pública.
Advirtió que dichos cambios serán rápidos y profundos.
“Para que si en el futuro nuestros adversarios, que no nuestros enemigos, nos vencen, les cueste mucho trabajo dar marcha atrás a lo que ya habremos de conseguir”, sostuvo.
“Si me piden que exprese en una frase el plan del nuevo gobierno, respondo: acabar con la corrupción y con la impunidad. Pero al contrario de lo que pudiera suponerse, esta nueva etapa la vamos a iniciar sin perseguir a nadie porque no apostamos al circo ni a la simulación. Queremos regenerar, de verdad, la vida pública de México”, señaló.
Propuso un “punto final” a la corrupción del pasado pues dijo que de perseguir culpables no habría cárceles suficientes.
“Y lo más delicado, meteríamos al país en una dinámica de fractura, conflicto y confrontación”, expresó.
La corrupción, dijo, es signo distintivo del neoliberalismo aplicado en los últimos 30 años. Fue “un desastre, una calamidad” para el país, dijo.
Y del perdón pasó a la crítica a gestiones anteriores, principalmente panistas, lo que provocó descontento en la bancada blanquiazul. Culpó a los sexenios de Vicente Fox y de Felipe Calderón de incrementar la deuda pública en más de 200 por ciento.
“Y en estos dos sexenios fue cuando se recibió más dinero por la venta de petróleo al extranjero y todo se derrochó o se fue por el caño de la corrupción”, subrayó.
La bancada del PAN reclamó a gritos. Antes había levantado cartulinas exigiendo que se disminuyera el precio de la gasolina. AMLO replicó desde la tribuna del Congreso: “Ahora resulta que quienes aprobaron el gasolinazo me piden que baje la gasolina”.
López Obrador dedicó buena parte de su discurso de posesión para comprometer obras como el Tren Maya, la Refinería de Dos Bocas y la reconformación de la Base Aérea de Santa Lucía. “En tres años estará funcionando, me canso, ganso, además del actual aeropuerto”, prometió. También destacó medidas que quiten privilegios a funcionarios públicos.
“Estoy preparado para no fallarle a mi pueblo. Ahora que venía para acá, se emparejó un joven en bicicleta y me dijo: ‘tú no tienes derecho a fallarnos’. Y ese es el compromiso que tengo con el pueblo: no tengo derecho a fallar.