CDMX.- Aquel verano de 1969, cuando Neil Armstrong se convirtió en la primera persona en pisar la Luna, hace 50 años, la mentalidad humana se transformó.
La misión Apolo 11, tripulada por Edwin «Buzz» Aldrin, Michael Collins y, a la cabeza, Armstrong, probó que no había frontera que el hombre no pudiera superar si se lo proponía, considera el astronauta Rodolfo Neri Vela.
«(La hazaña) tuvo un impacto profundo en la mentalidad de millones de seres humanos en el sentido de que muchas cosas se pueden lograr con disciplina, planeación y perseverancia», advierte en entrevista el primer mexicano en viajar el espacio exterior.
«Las misiones Apolo inspiraron a varias generaciones de jóvenes a interesarse en la innovación, las ingenierías y la ciencia en todas sus ramas».
Tal fue su caso, pues atestiguar la inigualable proeza, el ver a Armstrong y a Aldrin dando saltos en la Luna a través de las borrosas imágenes transmitidas en vivo hasta la Tierra, lo motivó a estudiar ingeniería en telecomunicaciones cuando apenas tenía 17 años y asistía a la Prepa 2 de la UNAM. «Aunque nunca pasó por mi cabeza, en mi juventud, el deseo de querer ir al espacio», confiesa.
Pese a que el logro lunar coronó a Estados Unidos como el ganador absoluto de la carrera espacial frente a la Unión Soviética, con sus industrias y comunidades científicas fortalecidas gracias al programa Apolo, los beneficios se han extendido a todo el mundo.
Esto es así porque fueron creadas nuevas tecnologías que hoy día han sido aplicadas en infinidad de formas, detalla Neri Vela. Fue necesario, por ejemplo, inventar nuevos materiales que resistieran temperaturas extremas y fueran muy ligeros -por el asunto de la gravedad-, con propiedades mecánicas nunca antes alcanzadas.
Pero, sobre todo, este singular hito científico y tecnológico hizo voltear la mirada hacia el propio globo y ser conscientes de su vulnerabilidad.
«Las primeras fotografías de la Tierra, tomadas por los astronautas desde la Luna, nos revelaron un planeta hermoso, pero frágil; inmerso en el negro del espacio y el ambiente hostil que lo rodea. Tomar conciencia de esto dio nacimiento al movimiento ecologista y la importancia de cuidarlo», subraya.
Para el astronauta mexicano, el proyecto más importante después de la llegada a la Luna ha sido la construcción modular en órbita terrestre de la Estación Espacial Internacional, «la obra arquitectónica más emblemática del siglo 21», estima; un ejemplo de cooperación internacional que integró la participación de Rusia, Japón, Canadá, Estados Unidos y parte de Europa.
Asimismo, resalta los progresos obtenidos en la exploración marciana a través de rovers tan sofisticados como el Curiosity, que luego de varios años de su llegada a Marte aún envía a la Tierra importantes datos sobre la composición química del Planeta Rojo.
«Está ayudando a la humanidad a dar el paso siguiente dentro de 20 años: la primera misión tripulada a Marte», celebra Neri Vela. (Israel Sánchez/Agencia Reforma)