Un arquitecto y su dron se encargan de crear conciencia entre los actores viales de la Ciudad.
Patricio Ruiz, arquitecto, psicoterapeuta y ciclista desde hace siete años, tomó su dron y comenzó a grabar desde el aire, las avenidas y glorietas de la Ciudad de México, primero como una forma de facilitar sus proyectos de trabajo.
“Como arquitecto trabajas con planos, con proyecciones que son vistas en planta, vistas en alzado, y un dron es una herramienta que permite visualizar de la manera más actual posible, la configuración del espacio para luego poder mostrar proyectos con mucha rapidez”, comentó Ruiz.
Y lo que comenzó como una herramienta de trabajo, se convirtió en la manera de hacer visibles los peligros que corren peatones y ciclistas en cruces y avenidas.
“No te deja duda de cómo están las cosas, es como tomarle una radiografía actual a la calle.
“Más gente le entiende a esas vistas desde arriba, vieron todos estos movimientos de los coches y comenzaron a engancharse con la discusión porque causó pánico el darse cuenta cómo estaban las calles”, explicó.
El video que documenta el peligro de cruzar Avenida Patriotismo en su intersección con Viaducto Río Becerra alcanzó en Twitter 5 mil 71 reproducciones, mientras que en Facebook llegó a las 7 mil 800.
Y aunque no incidió en la mejora infraestructura vial, en las redes sociales generó empatía en los automovilistas ante la situación de peligro que viven los peatones y ciclistas al intentar cruzar.
“Gracias por compartir, yo paso en coche y definitivamente ‘ponerse en las ruedas del otro’ concientiza. Cuidémonos unos a otros”, escribió una usuaria de Twitter.
La posibilidad de vivir en otro país le mostró al arquitecto, las bondades de moverse en bici, pero cuando regresó a México, no se sintió seguro para aventurarse a hacer lo mismo.
Se dio cuenta de la casi nula infraestructura vial en pro de los ciclistas, pero sobre todo, de la inseguridad por la que caminan los peatones.
Así, con una perspectiva de movilidad, Ruiz enfoca sus esfuerzos como arquitecto, a impulsar proyectos con una visión por lo menos 50 por ciento para peatones, ya después vienen ciclistas y transporte público.
“Cuando las banquetas y los espacios públicos están bien construidos, los ciclistas van mucho más seguros, las calles se hacen más fluidas, y como los autos están más confinados, hay menos probabilidad de accidente”, explicó Ruiz.
Con unos 20 cruces peligrosos documentados, Ruiz continuará impulsando proyectos para el mejoramiento vial en el que todos sus actores transiten seguros; eso sí, exigiendo que las autoridades correspondientes respondan a sus obligaciones, porque aunque sobran ideas, falta dinero y apoyo.
“El objetivo es generar espacios que no den miedo”.