Benito Jiménez
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- La refinería “Antonio M. Amor”, en Salamanca, Guanajuato, se encuentra entre dos fuegos.
Dos grupos criminales se disputan el control de la empresa, así como los cinco poliductos que abastecen de gasolina, diesel, turbosina y gas a las regiones de Jalisco, Aguascalientes, Michoacán y Querétaro – San Luis Potosí.
Tan sólo entre enero y agosto fueron ejecutadas más de 660 personas en Salamanca y los cinco municipios por donde cruzan los ductos.
En todo el estado de Guanajuato, de enero a agosto de este año, se reportaron mil 671 homicidios dolosos, 244 de ellos sólo en el mes pasado.
Además, en el último año, en Salamanca, han ejecutado a una decena de mandos policiales y personal operativo de la refinería, entre ellos un ex militar que era el jefe de Seguridad Física de Pemex, a dos superintendentes, 2 controladores de flujos y el pasado jueves a un ingeniero.
La situación se complica por la tipificación del robo de combustible como un delito no grave que no amerita prisión preventiva oficiosa.
En la zona opera el llamado Cártel de Santa Rosa de Lima (vinculado al Cártel del Golfo) y el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Fuentes de la 12 Región Militar con sede en Irapuato revelaron que los Superintendentes de la refinería son extorsionados y amenazados para el control en el flujo de hidrocarburos.
En una reunión con autoridades federales y de Guanajuato, personal de Pemex urgió por la seguridad del personal que labora en la refinería y de los agentes de Seguridad Física, encargada de la vigilancia de ductos, cuyos nombres incluso han aparecido en las llamadas “narcomantas”.
En octubre de 2017, José Yépez “El Marro”, líder del grupo de Santa Rosa de Lima, apareció en un video acompañado de unos 50 pistoleros para anunciar el control en la región: “Aquí puro Guanajuato, aquí estamos y los vamos a sacar”.
Y el pasado 27 de agosto, el autodenominado “grupo élite” del CJNG grabó y difundió por redes un video con más de 100 encapuchados fuertemente armados en el que declaran la guerra a “El Marro”.
Los grupos criminales infiltran a la población y buscan el control de municipios.
Asimismo utilizan a pobladores para enfrentar al Ejército y policías cuando hay operativos.