Moisés Ramírez y Alfredo González
Agencia Reforma

MONTERREY, NL 1-Sep.- La economía de Estados Unidos enfrentaría mayores costos que la mexicana si fracasan las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) o este país lo abandona, advirtió ayer Paul Krugman, Premio Nobel de Economía 2008.
Al participar en el Foro sobre el TLCAN y Crecimiento Económico que organizó la Facultad de Economía de la Universidad de Nuevo León en su 60 aniversario, el especialista alertó sobre la pérdida de competitividad de la industria estadounidense, en caso de abandonar el tratado trilateral.
“Los costos de producción serían más altos en Estados Unidos, por ejemplo, en la industria automotriz perdería competitividad contra las empresas del ramo de Europa y Asia”, afirmó.
“Muchos empleos dependen de la existencia del TLCAN y son parte del tejido de Estados Unidos y serían los perdedores”.
Criticó la postura del Presidente estadounidense, Donald Trump, con base en argumentos simplistas de que Estados Unidos perdió empleos, cuando las empresas estadounidenses instalaron plantas en México, cuando lo que realmente sucedió fue una mayor integración de ambas economías.
Herminio Blanco Mendoza, jefe de negociación del TLCAN firmado en 1992, aseguró durante su participación en el Foro que dada la magnitud del golpe que le representaría a Estados Unidos salirse del Nafta, es de esperarse que éste busque integrarse de nuevo, ya sea durante la Presidencia de Donald Trump, o bien a la salida de este como Mandatario.
“En Estados Unidos no hay nadie que sea productor, en los 20 estados donde México es el primero o segundo cliente de ellos, que no insistirían en iniciar la negociación con México tan pronto como se pudiera; entonces hay que tener muy claro que esa salida no sería permanente (…) Estados Unidos sin México no es competitivo en el mundo”, expresó el también ex Secretario de Comercio -quien ahora asesora al Consejo Coordinador Empresarial en la renegociación actual.
Por lo que respecta a México, Blanco Mendoza indicó que en la OMS, que entraría si se cancela el TLCAN, a México le darían trato de nación favorecida pagando aranceles muy bajos.
En su participación, Eduardo Solís, presidente de la Asociación Mexicana de Automotores (AMIA), destacó la fuerte dependencia que tiene la industria automotriz estadounidense, al referir que del total de autopartes que Estados Unidos compra en el mundo, el 54 por ciento proviene de México y Canadá.
“Si hacer esas autopartes en Estados Unidos fuera competitivo, ya las estarían haciendo, si se sale Estados Unidos del TLCAN no tendrá de dónde surtirse a costos competitivos”, expresó.
Solís refirió que si se cancela el TLC se aplicarían los aranceles de la OMC, y ahí México, por ser nación favorecida, sólo pagaría 2.5 por ciento en vehículos ligeros, mientras que las ventas de México a Estados Unidos pagarían un 22 por ciento.

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