Por: Itzel Vargas Rodríguez

Ya se ha vuelto casi vista obligada, la serie de debates públicos, dimes y diretes que tan divertidos estructuran los coordinadores de campaña de los candidatos a la Presidencia en la televisión. Ya no son espacios de reflexión, sino más bien circos competitivos en los que se muestra con alegre cinismo o elocuencia las posturas personales, posicionando con ideas desfasadas, el porqué del candidato de cada quién es el mejor, pero, sin dar pie  a escucharse entre ellos.

Pero destaca de entre sus alegatos, que es una costumbre en esta campaña presidencial, atacar con todo lo que pueda y tenga a Andrés Manuel López Obrador, por una sencilla razón: su preferencia electoral es ya inalcanzable, está muy arriba de los demás contendientes y eso lo convierte en el foco de los ataques.

Y si esta opinión pudiera parecerle como la de quien se define por este candidato precisamente, pues déjeme decirle que está muy alejado de la realidad. Esto es algo que está pasando, y quien no quiera verlo, está ciego de negación a la realidad. Y para muestra, la reciente visita de AMLO al Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey, en donde, todos aquellos jóvenes estudiantes que justamente asistieron a su conferencia, aquellos hijos de empresarios, nacidos y crecidos en cunas privilegiadas donde no ha faltado el pan, la educación ni las oportunidades, ellos… que solían estar del lado más conservador en cuanto a economía o política se refiera, pues ellos, estuvieron echándole porras por todo lo alto al candidato de MORENA. ¿La razón? Podríamos hablar de un hartazgo generalizado al régimen de los partidos tradicionales, específicamente, de un sentimiento antisistema que por ningún motivo volvería a votar por los partidos que una, tras otra y otra vez, demuestran que están corrompidos hasta las entrañas de corrupción e impunidad.

El voto joven además, es el más grande actualmente. Aquella fuerza universitaria o preparatoriana que en 2012 vio nacer al movimiento #YoSoy132 y que vio frustradas sus aspiraciones de cambio y un mejor México, hoy encuentra una revancha hacia aquél régimen que no supo demostrarle a sus jóvenes que sí eran una buena opción para gobernar.

Y hoy, la mejor narrativa, el mejor mensaje, la mejor propuesta, la opción de oposición y antisistema la encara este señor canoso, simpático, al que todo mundo le ataca por angas y mangas… el sólo hecho de presenciar la gran cantidad de ataques mediatizados encabezados por los partidos y candidatos, genera un sentimiento de rebeldía que se convierte en comparsa del atacado. Lo único que están generando los candidatos del PRI, Frente e Independientes al atacar a López Obrador, es precisamente propiciar la simpatía hacia él. Igual que hace 12 años e igual que hace 6. Sólo que ahora, los números que trae López Obrador consigo, son muy superiores a sus anteriores experiencias en campaña presidencial.

Él ha dicho varias veces que la tercera es la vencida, y puede ser que sea realidad.

Pues justamente él no ha cambiado la dinámica, ha seguido con su propuesta de mensaje de cambio y esperanza, y justificando los ataques, tal y como lo ha hecho con anterioridad. Ha continuado con la misma narrativa.

Si él llega a la Presidencia, es porque sus opositores lo han llevado hasta ahí, con sus insistentes ataques y señalamientos, pues a la gente le ha quedado claro que en la praxis, con un dedo señalan, pero con su ejemplo arrastran lo peor de la práctica política. Son pues patadas de ahogado en estrategias de comunicación electoral que ya están muy pero muy perdidas de rumbo.

 

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