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@ferlog14

La incorporación de los pasivos laborales de Pemex y CFE a la deuda pública ha sido el tema más polémico entre los aspectos fiscales y presupuestarios contemplados en la reforma a la legislación secundaria en materia energética. Lamentablemente, tanto en los medios de comunicación como en la Cámara de Diputados, la discusión sobre dicha propuesta ha tomado un tinte político, sin centrarse en los aspectos de fondo que deberían ser abordados de manera prioritaria.

Por un lado, quienes se oponen a la medida, han insistido en resaltar la idea de que seremos los mexicanos quienes pagaremos, con nuestros impuestos, las consecuencias de la mala administración de las empresas paraestatales; por el otro, quienes se muestran a favor, reiteran que dichos pasivos, al ser compromisos de empresas pertenecientes al Estado mexicano, ya constituyen en los hechos deuda pública. Analizados de manera superficial, ambos planteamientos son correctos; sin embargo, exponen de manera simplista y parcial la complejidad del asunto.

Sobre la primera de las posturas referidas, es importante observar que el enorme monto de los pasivos de Pemex y CFE es resultado fundamentalmente de los beneficios que tienen los trabajadores de dichas dependencias. Sin bien, hay elementos claros que permiten afirmar la realización continua de actos de corrupción por parte de líderes sindicales, lo que los mexicanos estaríamos pagando, en última instancia, serían las prestaciones de una gran cantidad de empleados, cuya defensa ha sido encabezada por los mismos que denostan la medida. Respecto a la segunda de las posturas, habría que preguntarnos por qué si en la actualidad los pasivos de las paraestatales constituyen ya deuda pública, existe la inminencia de llevar a cabo la incorporación referida.

Seguramente, ambos grupos conocen de las contradicciones y detalles implícitos en los mensajes que tratan de difundir en sus discursos y en los medios; sin embargo, desde la perspectiva política resulta más rentable exponer a la ciudadanía una visión simplista de la importancia de este relevante tema, el cual ha sido votado en la Cámara de Diputados y durante la presente semana será discutido en el Senado de la República.

A través de los conceptos que se privilegian en la discusión, se ocultan las diferencias fundamentales sobre los enfoques que cada uno de los grupos respalda. Ante la necesidad de captar la empatía del electorado, en el discurso, los grupos antagónicos se muestran moderados para no explicar de fondo las posturas que defienden. Esperamos que en el momento de observar los resultados que se obtengan –buenos o malos- ambos grupos sean capaces de asumir su compromiso con la sociedad.