Como decían los ancestros, “eso ya se decía desde hace mucho tiempo”, en la Federación de Trabajadores de Aguascalientes (FTA) insisten en demandar cambios en el sistema de créditos que otorga el Infonavit, pero las declaraciones a los medios son como las llamadas a misa, por lo que es necesario hacerlo de manera oficial para tener una base que permita presionar por una respuesta positiva.

El máximo dirigente obrero en la entidad, José Alfredo González, nuevamente planteó que el Instituto del Fondo Nacional de Vivienda para los Trabajadores fije un sistema único de cobranza y que sea en pesos, por lo que tiene que dejar de lado los recursos o palabrerías que confunden y en nada ayudan al trabajador que aspira a un crédito o que ya lo obtuvo y se encuentran con que el pago pone en aprietos el sustento familiar.

Actualmente se aplica una medida que se conoce como Unidad Mixta Infonavit (UMI) que reduce hasta en un 20% la capacidad de crédito, ya que mediante este sistema se debe multiplicar por el salario mínimo vigente, pero si fuera directamente en salarios entonces el monto del crédito sería mayor. La medida actual perjudica a casi el 40% de los trabajadores que cotizan ante el IMSS, en función de que reciben salarios bajos y esto impacta seriamente al solicitar un crédito para vivienda y por si fuera poco a partir de este año se suspendieron los subsidios federales, lo que provoca que un número elevado de aspirantes a tener un patrimonio propio quede fuera, “ya que su capacidad de pago no les alcanza para comprar la vivienda más económica que anda aproximadamente en 350 mil pesos”.

Como si lo anterior fue poco, entre los requisitos que exige el Infonavit está que la empresa realice los pagos a tiempo de las aportaciones, que corresponden al 5% del salario bimestral y tener un mínimo de 116 puntos Infonavit, además de contar con un monto de crédito Infonavit suficiente, sin embargo si la empresa no tiene un buen comportamiento en los pagos de aportaciones, el monto máximo del crédito se reduce de 10 a 20%, no obstante que en el recibo del pago salarial aparezca el pago correspondiente y que el patrón no hizo, lo que perjudica directamente al trabajador, a quien se le reducen sus posibilidades de tener una casa conforme tenga mayor edad después de los 35 años.

De igual manera, para determinar el crédito el Infonavit podrá consultar el historial crediticio del solicitante y el buró de crédito, pudiendo otorgar el 100% de la solicitud o el 80-90%, según sea el caso.

El Infonavit menciona que después de los 36 años, el crédito comienza a disminuir entre 4,000 y 6,000 pesos, aproximadamente, acentuándose después de los 40, cuando puede bajar a 8,000 pesos anuales, y la edad máxima para ejercerlo es a los 64 años y 11 meses. Si el trabajador recibe un salario superior a los 12 mil pesos el crédito comienza a disminuir después de los 40-45 años, dependiendo del nivel salarial.

El propósito recurrente de la FTA es que, en primer lugar, el Infonavit deje de comportarse como una inmobiliaria particular y asuma su papel social, de pleno servicio a los trabajadores, y en segundo que se deje de tecnicismo y utilice lenguaje práctico para que sea entendible para todos los trabajadores, además que no se castigue al obrero por el mal uso que haga el patrón de las cuotas y se deje de poner barreras por razones de edad para conceder los créditos. Sólo así estará cumpliendo la razón de su existencia.

PERMISIVIDAD

Por alguna razón sigue inalterable la pasividad de las autoridades con los servicios de autos particulares de alquiler, que pese a que no cuentan con autorización alguna realizan los servicios por aplicación, mientras que a los taxistas regulares se les mantiene el cerco, con infracciones por motivos triviales.

Al subrayar que de cuatro empresas de taxis privados, sólo la de Taxifi está registrada, el director de Transporte Público en el Estado, José Antonio Sánchez Gómez, reconoció que Uber, Fiu y DiDi trabajan oficialmente en forma clandestina, que en otros términos significa que son servicios “pirata”.

Ninguna de las empresas se ajustó a lo que establece la normatividad para obtener el permiso, principalmente que es la autoridad la que concede autorización para brindar este tipo de servicios públicos, sino que entraron por la fuerza y en lugar de suspender sus operaciones se les permite continuar, en perjuicio directo de los taxistas que por años han solicitado una concesión y ahora ven lejano el día en que se cumpla.

Para la autoridad son “peccata minuta” que estén al margen de la ley, por lo que Sánchez Gómez dijo que Taxifi ya dio de alta su plataforma y la empresa ya cumplió con las exigencias de ley, por lo que recibirá el holograma y gafetes para los choferes. El total de vehículos registrados es de 500 e igual número de conductores y en caso de que necesiten ampliar los turnos, deberán inscribir a los respectivos choferes.

Aunque el funcionario mencionó que a las otras tres compañías, mientras no se regularicen se les aplica multas superiores a los 40 mil pesos, no precisó si es por día, mes o año, o por única ocasión, y como una medida especial hay una vigilancia mediante verificación al azar, sin embargo no pueden intervenir si ofrecen el servicio en los centros comerciales porque se trata de espacios privados.

Aunque resulta peligroso para el pasajero abordar un vehículo que carece de identificación visible, como ocurre con los taxis rojos o blancos, lo único que hace la autoridad del ramo es recomendar no abordar la unidad si no tiene la certeza que se trate de una unidad de servicio público.

Desde etapas distantes, la tradición dictaba que el gobernador en turno otorgara cierto número de concesiones, lo que provocaba un pleito de pronóstico reservado entre los taxistas que resultaban excluidos, dándose a la tarea de investigar vida, obras y milagros de cada uno de los que resultaban agraciados para exhibir a la autoridad, en cambio ahora que con toda comodidad llegaron las empresas extranjeras con el servicio de aplicación, sólo han rumiado el coraje.

A los taxistas tradicionales los policías de Tránsito los traen marcando el paso, por lo que si se pasan unos centímetros del espacio reservado a los peatones de inmediato les extienden la infracción, lo mismo que por levantar o dejar pasaje en la zona que ellos consideren prohibida, no se les permite hacer “sitio” en lugares concurridos, todo lo contrario sucede con los vehículos de aplicación que al no estar rotulados pasan por particulares y no se les molesta en lo más mínimo.

Si tan sólo una empresa acepta que tiene 500 carros en servicio esto significa que entre las cuatro son alrededor de 2,000, cifra jamás autorizada a los taxistas tradicionales, número que además puede aumentar conforme lo consideren necesario por lo que, paralelamente, serán menores las posibilidades que se otorguen nuevas concesiones.

VIDA DE SUPERACIÓN

Hay quienes dicen que a cierta persona le tienen envidia “de la buena”, porque ha logrado las metas que se ha propuesto y es el caso del licenciado Felipe Reynoso Jiménez, que recién le festejaron sus allegados los 100 años de su existencia (2 de enero de 1919). Nació en la ciudad de Jalostotitlán, Jalisco. Sus padres fueron José Refugio Reynoso y Eugenia Jiménez Martín y cuando tenía ocho años su familia se trasladó a la ciudad de Aguascalientes en donde cursó sus estudios en las escuelas Melquíades Moreno, Francisco Primo Verdad y Nicolás Bravo, más tarde ingresó al Instituto Autónomo de Ciencias del Estado y finalmente a la carrera de Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México. De empresario exitoso incursionó en el medio público como secretario general de Gobierno en la administración del profesor Enrique Olivares Santana y de 1975 a 1977 asumió el cargo de presidente municipal de la capital durante el gobierno del profesor José Refugio Esparza Reyes. Después recibió la autorización de notario público número 7 y dejó en sus hijos y nietos la atención de los negocios. Lo único que le faltó por alcanzar fue la gubernatura, vedada en su tiempo para alguien no nacido en Aguascalientes, pese a que tenía las cualidades suficientes para ocupar el cargo, pero lo que ha conseguido durante este tiempo es una satisfacción que muy pocos pueden presumir.