Seguramente que Usted, amable lector o lectora, más de una vez ha visto la película “Ahí está el detalle”, encabezada por Mario Moreno “Cantinflas”, en la que a lo largo de 112 minutos enfrenta una serie de vicisitudes, pero al final logra demostrar que le asiste la razón.

Pues bien, con las proporciones guardadas, los usuarios del transporte urbano viven a diario toda clase de incidencias, de problemas que muchas veces le amargan la jornada y de lo que las autoridades y los concesionarios se niegan a reconocer, no obstante que existen argumentos más que suficientes para ser escuchados y atendidos.

El detalle está en que se desmorona la paciencia del pueblo, que cada vez se muestra menos dispuesto a soportar las condiciones en que trabaja este medio y es lo que provoca los altercados con los choferes, que la más de las veces pagan los platos rotos ya que ellos reciben los reclamos por la descoordinación de las rutas y el mal estado de las unidades, entre las cuestiones más relevantes que presentan.

Con pleno conocimiento que manejan un monopolio -lo que viola flagrantemente el Artículo 28 Constitucional- los concesionarios dejan en una disyuntiva al público: lo toman o lo dejan, por lo que aún cuando no sea de su agrado tienen que aceptar el mal servicio, situación que afecta a más de 300,000 personas que deben utilizarlo todos los días.

Por si fuera poco, el nuevo presidente de ATUSA (Alianza de Transportistas Urbanos y Suburbanos de Aguascalientes), Alejandro Arriaga, se alcanzó la puntada de señalar que con los 697 camiones que tienen es más que suficiente para atender la demanda, lo que significa dos cosas: una excesiva avidez ante las notorias ganancias y el poco conocimiento de cómo funciona el servicio.

Bastaría que viajara como uno más de los usuarios, no una vez ni dos, sino durante una semana o quince días, para que conociera la tardanza que hay en el paso de las unidades y cómo están en sus interiores y exteriores y hasta podría vivir en cualquier lugar que se salga una llanta o sufra la descompostura mecánica, tardando hasta media hora para que llegue otra a recoger al pasaje.

No se requiere de mucha ciencia para comprender que la ciudad de Aguascalientes y la zona colindante de Jesús María y San Francisco de los Romo registran un crecimiento acelerado, por consiguiente, ante los nuevos asentamientos humanos o colonias se necesita del transporte urbano, pero éste se aporta con el mismo número de unidades que había hace más de 20 años, lo que está totalmente fuera de orden.

Sería tanto como afirmar que no se debe ampliar el comedor de un centro laboral, que en sus inicios tuvo 100 trabajadores y ahora tiene 500, o que una escuela de seis grupos debe seguir así, no obstante que se duplicó la matrícula.

A mayor número de habitantes son más las exigencias de los servicios básicos, lo que es obligación que los proporcionen las dependencias públicas correspondientes y la estatal tiene a su cargo el transporte urbano.

Asimismo, otro detalle que no pasa desapercibido es la metedura de pata empresarial – en este caso de Coparmex -, al atacar a ATUSA. Seguramente que en la Confederación Patronal de la República Mexicana desconocen que los camioneros son empresarios, que así están registrados ante Hacienda y las secretarías de finanzas, que son patrones ya que de ellos dependen los operadores, por consiguiente si no pueden defenderlos al menos podrían ser congruentes con los de su misma clase.

Aunque se desconoce cuál es el plan que tiene la próxima administración sobre el particular, sigue sobre la mesa el ofrecimiento que hizo en campaña y después del 5 de junio el gobernador electo Martín Orozco Sandoval, de que tenía previsto la modernización de los urbanos, lo que ojalá sea una de sus mayores prioridades, teniendo en cuenta que de ello depende para sus traslados más de la cuarta parte de la población total del estado.

Al igual que Cantinflas, los aguascalentenses anhelan salir victoriosos de esta larga noche en que han estado y se tenga en cuenta que el detalle está en aplicar la ley y la sensatez. No se pide más pero tampoco menos.

PERDURABILIDAD

Los 22 años que cumplió el Festival de las Calaveras deben ser sólo la punta de lanza para convertirlo en un evento nacional y tal vez en internacional. Se tiene la experiencia en la organización de la Feria de San Marcos, por lo que la próxima administración podría considerar que dentro de las actividades del Patronato de la Feria se incluya el de las Calaveras, que alcanzó mayor relevancia en este sexenio, sin duda porque el gobernador José Carlos Lozano de la Torre fue el iniciador, pero que por la relevancia y arraigo que ha adquirido ya es propiedad tangible del pueblo.

 

 

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