Planeación y normatividad

Saúl Alejandro Flores

Gentiles lectores, continuamos con los aspectos normativos del agua, antes de concluir con el marco federal, es preciso detenerme antes en el rubro de la planeación que no suele ser comprendida, se le considera algo muy técnico o muy vago, sólo como buenas intenciones de lo que se debe hacer, pero esta visión inmediata obedece a aspectos culturales y vicios que han impactado negativamente en diversos de los rubros de interés para el país, lamentablemente eso sucede.
La importancia de la planeación es que va más allá de buenas intenciones o de un excelente trabajo técnico que de aplicarse, se lograrían resultados positivos y avances significativos, bueno en pocas palabras la planeación es normativa, permite delinear los objetivos de trabajo que son obligatorios para la administración pública, ya lo mencioné en esta serie, cuando abordé la Ley de Planeación, que en el momento en que el Plan Nacional de Desarrollo, Programa Nacional Hídrico y los correspondientes a una entidad federativa, como son el Plan Estatal de Desarrollo y el Programa Hídrico, se vuelven obligatorios, al momento en que el titular del ejecutivo los hace públicos en el Diario Oficial de la Federación o la versión local, como es el Periódico Oficial. De ahí que no solo es obra, sino se deben establecer los lineamientos de política hídrica.
Para la presente administración se establecieron en el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018 cinco lineamientos rectores para el propio sector hídrico en el país, siendo los siguientes: 1. El agua como elemento integrador de los mexicanos; 2. El agua como elemento de justicia social; 3. Sociedad informada y participativa para desarrollar una cultura del agua; 4. El agua como promotor del desarrollo sustentable y 5. México como referente en el tema del agua a nivel internacional. Les comento que cada uno de estos lineamientos se encuentran integrados con cada una de las cinco metas del PDN 2013-2018, en orden respectivo a: 1. México en paz; 2. México incluyente; México con educación de calidad; México próspero y 5. México con responsabilidad global.
Esta alineación nos obligó a la necesidad de reformar: 1. Marco jurídico del agua; 2. Marco institucional del sector público del agua; 3. Sistema financiero del agua; 4. Planeación hídrica y 5. Sistema de gestión de recursos humanos del agua. Temas que quedaron pendientes, porque se priorizaron las urgencias de la inercia y no se llegó a planear adecuadamente, llegando al caso de desmantelar áreas de planeación que pudieron ser relevantes.
Lo anterior, también implicaba modernizar lo siguiente: 1. Las políticas públicas en materia de agua y su gestión; 2. Sistema de medición del agua; 3. Sistema de información del agua; 4. Sistema de gestión de proyectos y procesos del agua; 5. Gestión integrada de los recursos hídricos. 6. Liderazgo de México en el contexto internacional; 7. Sistema de investigación científica y tecnológica del agua y 8. Estrategia nacional de adaptación del sector agua ante el cambio climático y variabilidad climática.
Por su parte en el Programa Nacional Hídrico se plantearon Seis objetivos: 1. Fortalecer la gestión integrada y sustentable del agua; 2. Incrementar la seguridad hídrica ante sequías e inundaciones; 3. Fortalecer el abastecimiento de agua y el acceso a los servicios de agua potable, alcantarillado y saneamiento; 4. Contribuir en la formación de una cultura del agua mexicana e incrementar las capacidades técnica, científica y tecnológica del sector; 5. Asegurar el agua para el riego agrícola, energía, industria, turismo y otras actividades económicas y financieras de manera sustentable; y 6. Consolidar la participación de México en el contexto internacional en materia de agua”.
Ahora bien esos lineamientos que parten como ya mencioné del Plan Nacional de Desarrollo, y del Programa Nacional Hídrico deben permear hacia los correspondientes instrumentos locales, como es el Plan Estatal de Desarrollo, y el Programa Hídrico del Estado, de ahí la relevancia de entender perfectamente qué es planear, de igual modo, el marco normativo en sus competencias, federal, estatal y municipal, insisto no es documento de buenas intenciones, es un documento de trabajo obligatorio tal como lo determina el artículo 32 de la Ley de Planeación, no es tampoco un Plan Institucional que rige a una dependencia, rige a un sector, es decir el sector agua, aspecto que tampoco se ha comprendido del todo, todo lo que signifique agua debe entrar a este marco legal y de la planeación.
Vuelvo a insistir, tampoco es una cartera de proyectos, la cartera de proyectos debe ser parte de un Programa Hídrico, ya sea nacional o estatal, se trata de un instrumento rector, que define las políticas a emprender, y el cómo medir, evaluar, controlar, para en su momento cerrar ese ciclo y emprender el siguiente en una acción continua.
La planeación y programación hídrica presentará otros componentes fundamentales que se los expondré la siguiente semana, veremos los convenios de desarrollo y las reglas de operación, que vendrán a cerrar el ciclo de la normatividad federal que hemos abordado, y ahora si como lo había anticipado comentar en lo general la panorámica federal, para pasar al plano de lo local o estatal y concluir con lo municipal.
Recuerden queridos lectores, que estas deben ser acciones y estrategias que permitan que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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