Mario Abner Colina
Agencia Reforma

Ni Avengers: Infinity War, el filme de superhéroes más ambicioso de la historia, y que presume tener el mejor fin de semana de apertura mundial de todos los tiempos, pudo lograr cierta cifra: 725 millones de dólares.
Eso es lo que consiguieron las ventas del videojuego Red Dead Redemption 2 en tan sólo tres días.
Se trata de una ultrarrealista aventura en el Viejo Oeste llena de persecuciones a caballo, duelos al amanecer y asaltos.
Estos números son una constante en una industria mucho más poderosa que la del cine.
“Los videojuegos le dan una mayor satisfacción al público que una película, que si le sumas (en el Blu-Ray) los comentarios adicionales y características especiales, a lo mucho te da 5 o 6 horas de entretenimiento.
“Red Dead Redemption 2, sólo en modo historia, da cerca de 40 horas. Si quieres completar retos y misiones secundarias, te puede dar 140 horas. Ningún otro medio de entretenimiento te da eso”, explicó el especialista en videojuegos Habacuc Guzmán.
Además de las ventas de los videojuegos, esta industria genera ganancias gracias a microtransacciones en línea que involucran DLC (contenido descargable, en inglés) para obtener mejoras o premios.
A inicios de año, Market Watch informó que el hiperviolento título Grand Theft Auto V, de la compañía Rockstar Games (la misma que RDR2) había alcanzado los 6 mil millones de dólares en ganancias.
Se trata del producto de entretenimiento más exitoso de la historia. Para superar esa cantidad, tendrían que juntarse las últimas seis películas del universo Star Wars.

BUENA INVERSIÓN
Aunque se juegan en consolas en casa, videojuegos como Destiny, Last of Us y God of War, son superproducciones que cuestan lo mismo que los grandes hits de Hollywood, sólo que son más redituables.
RDR2, según estimaciones, tuvo un presupuesto de unos 270 millones de dólares. De acuerdo con analistas, Han Solo: Una Historia de Star Wars costó unos 300 y apenas recaudó 392.8.
Construidos con el doblaje de famosos actores y hasta la música original de grandes compositores, los videojuegos son los reyes del ocio. Sólo les falta, quizás, el glamour del mundo del cine.
“La poca relevancia mediática con los videojuegos se da porque sus protagonistas son virtuales. Nunca podremos ver a Mario peleándose en la calle con la Princesa Peach.
“En cambio, vemos que Maluma se pintó el pelo, que Shakira dijo tal cosa… Eso separa”, dijo Guzmán, ex conductor del programa de MTV Joystickeros.

EL PODER DE LOS GAMERS
Actualmente, los jóvenes ya se dieron cuenta que jugando videojuegos se pueden hacer millonarios.
Por ejemplo, el youtuber Evan Fong suele explorar títulos en su canal VanossGaming, con más de 23 millones de suscriptores. De acuerdo con Forbes, tiene ingresos anuales por 15.5 millones de dólares.
Medios estadounidenses dieron a conocer que Tyler “Ninja” Blevins, un veinteañero que juega Fortnite (uno de los videojuegos de moda) tiene ingresos mensuales por 500 mil dólares sin salir de casa.
¿Su actividad? Hacer streaming de sus partidas en YouTube o Twitch.
Existen también torneos de E-Sports, cuyas cifras en premios y audiencias sorprenden a todos.
“Algunos torneos, como el de DOTA 2 (un título de estrategia de acción), reparten 20 millones de dólares para los equipos ganadores”, dice Habacuc.

¿Y México?
Según la firma de análisis Newzoo, en un estudio hasta octubre, México había significado para la industria de los videojuegos ganancias por mil 577 millones de dólares.
De acuerdo con el IMCINE, el cine en México generó en 2017 ingresos por 16 millones 142 mil pesos (unos 840 millones de dólares, poco más de la mitad que lo de los videojuegos).