RODRIGO AVALOS ARIZMENDI

El año pasado teníamos los Panamá Papers ahora tenemos los Paradise Papers, son 19 o 20 paraísos fiscales donde muchas empresas parte de sus utilidades las llevan a estos paraísos para hacerlas “sudar” y que les den más dinero, mas ingresos, algunas incluso para no pagar impuestos. De las que fueron revisadas por ese enorme volumen de documentos -13.4 millones documentos- y se dio a conocer por Appleby, que es una base de datos de una empresa, pero quien los divulgó no se sabe. Y tan sospechosa es la divulgación como sospechosa es la divulgación de quienes usan las facilidades que otorgan los paraísos fiscales. La pregunta más obvia es: ¿Por qué hay paraísos fiscales? ¿Quién permite la existencia de los paraísos fiscales, y en qué consisten? Bueno, pues los paraísos fiscales existen porque los gobiernos de los países –digamos- de economía formal y transparente, de alta incidencia fiscal así lo permiten. Porque un señor que un día dijo: “Voy a abrir un sistema bancario en las Islas Caimán”, necesito la participación de alguien para poder hacer un sistema bancario, en Caimán o en las Bermudas, o en Luxemburgo, o en Andorra, esos países que son más chiquitos que Cataluña, que no puede ser país. Y para no ir muy lejos, el sistema bancario en el Vaticano lava dinero de manera impresionante. El único que no aparece en estas listas es el Papa Francisco, pero aparece todo el mundo: La Reina de Inglaterra, el Presidente de Colombia, dirigentes que creíamos verdaderamente incorruptibles ahí están metidos o por lo menos su dinero está ahí resguardado de cualquier eventualidad política, fiscal o financiera. Los paraísos existen a partir de que los gobiernos de todos los países del mundo lo permiten. ¿Por qué? Porque los gobiernos también lavan dinero. Los gobiernos también hacen truculencias financieras.

Llama la atención que aparezcan en la lista de los mexicanos algunos medio pobretones, pobretones para el tamaño de un paraíso fiscal; que le digan que Joaquín Gamboa Pascoe logró acumular a lo largo de su vida 18 millones de dólares, pues ni para propinas, pues 18 millones de dólares al tipo de cambio de antes de que se muriera no era una cantidad como para estremecer a la humanidad, un hombre que fue uno de los principales constructores de la CTM y que hacía todas las viviendas para los trabajadores antes y después del INFONAVIT. Entonces la cantidad de dinero era mucho muy superior. ¿Pero qué finalidad tiene exhibir la riqueza de un difunto? Cuando hay tantos vivos, que seguramente están en esos paraísos y en otros muchos y que caminan por nuestras calles y aparecen en las páginas de nuestros periódicos, en sociales, deportes, páginas editoriales, política, etc.

No me sorprende que los ricos tengan dinero, tampoco creo que todo el dinero de todos los ricos sea un dinero producto del narcotráfico, de evasión fiscal o del delito. Creo que debe haber gente que hizo su fortuna por métodos ilícitos, porque una vez alguien comentó: “El primer millón de dólares como sea, ya los otros aunque sea limpiamente, ya los que siguen aunque sea pagando impuestos”. Bromas aparte creo que este “descobijamiento” internacional al amparo del periodismo de investigación creo que siempre sale un poco a toro pasado, como lo referente a Gamboa Pascoe, pero tratándose de gente viva, por ejemplo Alejandro Gertz Manero, que fue secretario de Seguridad Pública Federal del 2000 al 2004, ya declaró y dijo que su hermano creó una empresa con la fortuna que él logró hacer a mi no me avisó y si puso mi nombre en el directorio para llenarlo a mi no me dijo nada, y tampoco es una fortuna inconmensurable.

Creo que se está cayendo en una especie de maniqueísmo que me parece a veces un tanto peligroso. Desconfiar de todo, desconfiar de todos y finalmente ha habido quién dice: “el ocultamiento del dinero era una garantía del pasado”. Hace muchos años existió una cosa que se llamó el secreto bancario. Hace muchos años existieron las cuentas numerales, cuentas occisas sobre todo que no tenían un dueño, no se sabía quién era el dueño de la cuenta numeral en Suiza. Después el sistema Helvético abrió los Bancos y una persona que logró, en favor del Gobierno de México la apertura de la Banca Suiza fue el embajador Agustín Barrios Gómez, cuando un agente de la CIA que tenía una columna en más de 80 periódicos en Estados Unidos, dijo que el ex Presidente Miguel de la Madrid había depositado en la Banca Suiza 17 millones de dólares, después la Banca Suiza abrió las cuentas y dijo: “Esa cuenta que dicen que ese señor abrió aquí no existe, no es cierto”. Era mentira, era un golpe del gobierno de Ronald Reagan en contra del gobierno mexicano cuando estaba el problema del asesinato de Enrique Camarena y por el otro lado el problema de la Isla Contadora que México usaba como escudo para frenar a John Gavin, que era el embajador de E.U. en México, y a Ronald Reagan que estaban un día sí y otro también tratándonos peor que Donald Trump. Hasta ahí la repercusión del llamado secreto bancario. Hoy el secreto bancario no existe más. Y dentro de poco no va a existir el dinero, así que ya no se podrá ocultar ningún dinero ni debajo del colchón, porque usar dinero en efectivo pronto en este mundo será un delito. Todo el dinero debe estar bancarizado. ¿Y quién gana con la bancarización del dinero? ¿La moral pública? ¿El combate contra las drogas? No. ¡Ganan los bancos! Y el mundo está siendo manejado no por los políticos. El mundo está siendo manejado por los banqueros. Y todas estas maniobras, de las cuales yo descreo profundamente de andar levantándole las enaguas al mundo no tienen ninguna razón de ser más que beneficiar a alguien. ¿A quién? Creo que al sistema bancario tradicional del mundo.

 

EL BENEFICIO DE PARTICIPAR EN LA POLÍTICA

En este país observamos cómo los políticos y funcionarios públicos solo simulan que cumplen con la parte que les toca. Eso en una gran mayoría de los casos. Pero quienes peor ridículo han hecho, más allá de la codicia, son los diputados federales que en el Presupuesto de Egresos de la Federación para el año entrante realizaron aumentos salariales para los funcionarios públicos federales así como para los representantes populares, empezando por el sueldo del Presidente, y de ahí p’abajo: Presidente, ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, senadores, el auditor superior de la Federación, los consejeros del INE, así como el titular de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. A quienes más se les incrementó el sueldo fue a los Senadores que en este año ganaron, por los doce meses, un millón 884 mil pesos; el año entrante ganarán 1 millón 973 mil pesos. Enrique Peña ganó este año 3 millones 2 mil pesos y para el siguiente, en que sólo trabajará 11 meses ganará 3 millones 115 mil pesos. O sea más de 100 mil pesos más que este año. Y la pregunta es: ¿Y el salario mínimo en cuánto aumentará? ¿En dos o tres pesos?  Abismal la diferencia entre los funcionarios públicos y los políticos con la clase obrera. El desprecio a la clase trabajadora es evidente y nos muestra el porqué del enojo y el desprecio de las clases populares contra sus representantes populares, quienes a pesar de los sueldazos que se asignan no cesan en los actos de corrupción que día a día se descubren en todos los gobiernos.