Cuatrocientas hectáreas de árboles de durazno comenzaron ya su proceso de dormancia, periodo durante el cual tiran su hoja y dejan de crecer, con excepción de la raíz que mantiene su desarrollo, a fin de comenzar a acumular horas frío que deberán oscilar entre 300 y 350 por cada uno de ellos, informó el gerente del Comité Sistema Producto de la fruta, Pablo Arturo Alemán Hernández.
A partir del pasado 16 de noviembre se comenzó la cuantificación de las horas frío en algunas de las variedades de árboles y en otros se empezó el 1° de diciembre de este año, lo cual sucede durante las noches-madrugadas con temperaturas bajas que oscilan entre 0 y 7°C; es importante que durante el día el clima no supere los 21°C, a fin de que sean efectivas esas horas frío.
Hoy en día, el municipio de Asientos es el que tiene el mayor número de superficie de huertas de duraznos, seguido del municipio de Calvillo, con huertas pequeñas pero importantes, y por último se encuentra la cabecera municipal de Aguascalientes.
“Las horas frío son una condición ineludible por parte de los árboles frutales de hueso y los productores deben entrar a ese proceso de cuidado con la finalidad de que sus huertas estén adecuadas para acumular entre 300 y 350 horas frío por año, por cada árbol.”
En entrevista con El Heraldo, señaló que la esperanza es que el próximo ciclo de floración sí inicie en tiempo y forma, y no se adelante cuatro semanas como sucedió este año a causa del clima cálido durante el invierno, lo cual desestabilizó la producción del durazno a lo largo del presente año.
Pablo Arturo Alemán Hernández mencionó que hasta el momento sí se han registrado algunos días con temperaturas mayores a 21°C, pero la instancia que llevará el control de las horas frío acumuladas será el INIFAP; de hecho existen diferentes métodos y sistemas para cuantificarlas, desde cada lugar donde existe una estación meteorológica.
Por último, explicó que la dormancia de los árboles significa que las hojas se caen, y parece que se ha secado, pero no es así; y una vez llegado el mes de enero o de febrero comenzarán a crecer las hojas, que es donde se encuentra la fuente del alimento del durazno, es el fertilizante y la materia prima para que surja la flor, que se transforma en el fruto.