Les presto a uno de mis hijos

El Señor dijo: Les prestaré a uno de mis hijos durante algún tiempo, para que lo amen mientras viva y lo lloren cuando muera. /Pueden ser seis o siete años, o veintidós o veintitrés. /Pero podrán cuidarlo por mí hasta que Yo lo vuelva a llamar. /Les alegrará con sus encantos, pero su estancia será breve. /Tendrán sus hermosos recuerdos como consuelo para su dolor. /No puedo prometerles que se quedará, ya que todo lo de la tierra regresa. /Sin embargo, hay enseñanzas allá abajo que Yo deseo que aprenda. /He buscado por todo el mundo verdaderos maestros y de las multitudes que llenan las filas de la vida, Yo los he elegido a ustedes. /Le darán todo su amor sin pensar en lo infructuoso del esfuerzo. /Tampoco me odien en el momento que vaya a llamarlo, a traerlo nuevamente conmigo. /He escuchado decir: “Querido Señor, hágase tu voluntad. Por toda la alegría que tu hijo traerá, corremos el riesgo del sufrimiento. Lo abrigaremos con ternura, lo amaremos mientras nos lo permitas; y por la felicidad que hemos conocido, siempre te estaremos agradecidos. Pero, si los ángeles lo llaman mucho antes de lo que deseamos, soportaremos la amarga pena y trataremos de entender”.

Edgar A. Guest

 

Carta a mis hijos

Cada día entiendo menos sus atareas de Química y Matemáticas, con frecuencia yo soy la que pregunta ¿por qué?, y estoy segura de que muy pronto tendré que pararme de puntitas para besarlos. /Hace años, cuando aún eran partículas de vida latiendo dentro de mí, cuando trataba de adivinar sus rostros, y sus cuerpos empezaban a tomar forma en mis sueños, me preguntaba si sería capaz de responder a la oportunidad que se me ofrecía de que esas pequeñas vidas florecieran en mis manos. /Ahora quiero dejarles un mensaje. Conscientes están de que nada material puedo heredarles. La verdadera riqueza quedará en sus mentes, en su corazón y en la perfecta maquinaria de sus cuerpos sanos. Agradezcan diariamente a Dios porque pueden ver, oír, amar y sentir. Y también, porque pueden llorar y fracasar para empezar de nuevo. Agradezcan sobre todo que pueden pensar y actuar, lo que les dará horizontes amplios, brillantes y fecundos. /Fijen sus metas… alcáncelas y no olviden que tienen el deber de ser felices, porque solamente así, podrán dar felicidad a quienes lo rodean. La vida es el tesoro más preciado que poseen, por lo tanto, aprendan a disfrutar momento a momento. /Y algo muy importante, recuerden siempre que no es más feliz el que más tiene, sino el que menos envidia. /Sepan ser siempre ustedes mismos, tanto en el elegante banquete como en la comida sencilla que el amigo ofrece. Aprendan a beber el vino o el agua con la misma alegría, sepan compartir con el rico o el humilde la misma sonrisa. /Regálense tiempo para ustedes, nunca pierdan su capacidad para admirar el brillo de las estrellas en una noche clara, para escuchar el murmullo del riachuelo, para sentir el viento fresco de las mañanas sobre sus rostros. /Y cuando momentos de duda y tristeza, busquen entre sus recuerdos, que ahí nos encontraremos.

María Consuelo Álvarez

 

A mi padre

Gracias papá porque me has enseñado a ser hombre. Me has enseñado que ante todos los problemas y adversidades teniéndolo todo para perder, el darse por vencido nunca es la solución. /Me has enseñado a arriesgar lo poco que se tiene en pos de conseguir algo mejor, dándome ejemplo de no pecar de soberbia si triunfo, y educando mi capacidad de afrontar frustraciones y derrotas sin quejas ni ira al ser vencido. /Me has enseñado que el ser humilde, es ir a darle la cara a una persona que acaba de humillarme y no devolverle el insulto, sino perdonarlo y dejarle las puertas abiertas. /Me has enseñado que en esta vida triunfa el que trasciende, fracase o no. Aquel que logra avanzar poco a poco, pero sin aportar nada a los demás es un derrotado. /Me has enseñado y corregido inteligentemente en mis momentos de desorientación, me has servido cuando el que debería servirte soy yo. /Has estado presente cuando te he necesitado, en los momentos de felicidad para alentarme y en los momentos de tristeza para consolarme y aconsejarme. /Y a veces me has indicado que yo sólo debo resolver mis problemas. /Me has legado una personalidad de servicio y entrega, pues has dejado tus diversiones por darme incluso hasta lo que no tienes. /Me has enseñado a tener sangre fría en los momentos de crisis y cautela y honor en los momentos grandes. Me has respetado mi individualidad y más aún, me has enseñado a no cometer tus errores invitándome a seguir tu camino de aciertos. /Pero más que todo, me has enseñado a ser un hombre fiel, dedicado, responsable y justo. Qué suerte tengo de tener un padre como tú, un amigo, el mejor de todos. (Libro: Un nuevo regalo excepcional. Roger Patrón)

Luis Alberto García G.

Feliz navidad a todos y un año nuevo mejor que todos.