Ricardo Vargas

La semana pasada en este mismo espacio hablé sobre la decisión de la junta de gobierno de Banco de México de recortar nuevamente su tasa objetivo de interés, en 25 puntos base para dejarla sobre los 700 puntos base (un 7%). Con este anuncio se hilaron 5 recortes consecutivos a la tasa de interés de referencia de nuestro banco central, en un contexto de bajo dinamismo económico y de una evidente desaceleración económica que ha tenido un impacto negativo en diferentes sectores de la economía nacional. Sin embargo, pareciera que este año puede haber razones para esperar un comportamiento distinto de la economía nacional a lo que vimos el año pasado, de eso también platicamos la semana pasada en este espacio.

En relación a este tema, el secretario de Hacienda, Arturo Herrera, declaró esta semana que él ve un panorama alentador para la economía mexicana en el año que inicia, pues asegura que ahora contamos con diferentes herramientas que lograrán regresar dinamismo a la economía, y que además nos hemos deshecho de factores que impidieron un crecimiento económico importante el año pasado. El primer punto que menciona el secretario Herrera hace referencia a la inflación que se ha registrado en nuestra economía durante los últimos meses, pues se ha mostrado relativamente baja en relación a los objetivos establecidos por el Banco de México, por lo que generar apoyos para la economía y dar facilidades para la colocación de créditos no representaría un problema en la estabilidad de precios al menos en el corto y mediano plazo.

Es por esta misma razón, que el Banco de México ha recortado su tasa de interés en cinco decisiones consecutivas, y la razón por la que se sabe que todavía existe margen para seguir recortando el costo del dinero. Con una inflación baja y una buena estabilidad de precios, hay margen para maniobrar en tema de política económica y generar facilidades para un mayor dinamismo económico sin necesariamente tener un impacto negativo en el valor de nuestra moneda.

El segundo punto importante es la (relativamente próxima) ratificación y entrada en vigor del acuerdo comercial más importante de nuestro país: el T-MEC. Si bien es cierto que el TLCAN nunca ha dejado de estar en vigor, la realidad es se generó un entorno de incertidumbre y desconfianza en relación a todo el proceso de renegociación y revisión del tratado mismo, lo que frenó y desaceleró la llegada de nueva Inversión Extranjera a nuestro país para el año pasado. Ahora el escenario es diferente, pues ya que se ha aprobado la última versión del T-MEC en los congresos mexicano y estadounidense, solamente resta que el canadiense haga lo suyo para que finalmente tengamos vigente un nuevo tratado comercial que devolverá la certidumbre y confianza a nuestro país, y que generará un entorno de mayor inversión productiva doméstica y extranjera.

Otro punto que me parece importante mencionar en este tema, es el de la famosa curva de aprendizaje de nuestro nuevo gobierno, pues no es un tema que sea nuevo para nuestro país, y es algo que se ha comentado en diferentes ocasiones, en diferentes medios. La realidad es que siempre que hemos tenido un cambio de gobierno a nivel nacional, la economía se ha desacelerado y ha perdido el ritmo de crecimiento observado en el último año previo al cambio de sexenio. Esto no obedece a nada más que a una curva de aprendizaje de los nuevos funcionarios que inevitablemente traen consigo un menor dinamismo para ejercer el gasto y la inversión pública. Esto se vivió sin lugar a dudas en nuestro país durante todo el año pasado. En 2019, la inversión fija bruta creció a una tasa mensual anualizada promedio de 0.94%, mientras que entre 2015 y 2017 el crecimiento mensual anualizado fue en promedio del 1.61%. La historia nos dice que en el segundo año de gobierno, esta situación se corrige entre otras cosas, porque se ha superado la curva de aprendizaje entre los funcionarios y directivos del sector público.

Finalmente quisiera agregar el tema de la inflación, pues como comenté la semana pasada, hemos visto incrementos muy bajos en el nivel de precios de la economía, lo que da un margen importante para reducir los niveles de interés y abrir espacios para que la economía pueda reactivarse. Sin duda no será un año sencillo, pues el entorno económico global tendrá un peso importante en nuestro país, pero definitivamente en este año nos enfrentaremos a un escenario totalmente distinto al que vivimos el año pasado.

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