Frente al ruedo, como frente a la vida, las miradas se encuentran, los atavíos contrastan, las manos se agitan y a veces el corazón, la pasión detona en torno a la escena, la palabra se expresa y en ocasiones, los ojos; no importa cuanta experiencia acumulada se tenga o el largo camino que falte por recorrer, ni los pendientes para el rato, tampoco la altura del lugar que se ocupa. El esfuerzo en el arte impacta, hace vibrar.
Cuatro mujeres así nos lo comparten. Todas diferentes, expresan su sentir por la fiesta brava; cómo y con quién llegó a ellas, aquel detalle que las enamoró, la figura que las mantiene ilusionadas, la intensidad de los momentos vividos y en la expectativa hacia el futuro, el deseo que nunca muere. Así, como pasa en la vida, también en el ruedo.

¿Cómo nace tu afición?

Paty Ramírez
Mis padres son muy aficionados y siempre, desde pequeña, me trajeron a los toros. No pasó mucho tiempo para encontrarle el gusto y seguir mi afición personal. Fue el tiempo en que las corridas de España ya se podían seguir en televisión y entonces también nos sentábamos a ver las ferias de Sevilla, Madrid y otras en un ambiente muy familiar; es una onda muy familiar el asunto taurino en mi casa.

Geny Cassab
Fue a los 16 años porque en mi familia no había taurinos, entonces cuando me hice novia de Gerardo, hoy mi esposo, con una afición arraigada, me llevó a entrar por completo a las corridas de toros cada año. Primero como un evento social para mí, después, en el aprendizaje, fui percibiendo esa pasión que transmiten los toreros. Me tocó ver en ese tiempo a Curro Rivera y a Manolo Martínez a quien hasta ahora considero el mandón de la feria y creo que no ha habido un mexicano que se le parezca. Con los años procuramos ir a ferias grandes o de pueblos en México, también en España y Sevilla, además que por televisión contratamos la transmisión de ferias y las seguimos con gusto; ha sido una pasión desarrollada al cabo de años y nos encanta.

Anita Andrea
Desde muy jovencita, con Juan Andrea, el gran maestro y señorón que sabía de toros lo que pocos. Nos casamos y vestido como un dandy, acudíamos a la plaza y nos emocionábamos juntos; cuando estaba toreando alguna figura y lo hacía con maestría, nos volteábamos a ver y teníamos los ojos llenos de lagrimas de la emoción, por lo que sentíamos; así pasó la vida entera, conviviendo con ellos. Desde Silverio Pérez para acá, los Tres Mosqueteros…, luego Manolo Martínez, el adorado Currito, ahora Fermincito, Adame que no salía sin que le diera la bendición. En fin, los toros, como mis hijos y mis nietos, nos dejaron una vida plena, llena de satisfacciones, para nosotros fue todo.

Silvia Rodríguez
Fue en la adolescencia, cuando mi mamá nos traía a la plaza a ver al Juli como novillero; pero desde niña he visto la fiesta como una tradición, un lugar obligado en la feria de San Marcos. Luego conocí a mi esposo; a los 16 años éramos novios e íbamos con su familia, que son de afición arraigada y sus conocimientos y experiencia me los transmitieron, con lo que mi afición se fue refinando; ahora la saboreo pues es como los buenos vinos, con el tiempo, se disfrutan más. Me encanta ser taurina.

¿Qué es lo que más te gusta de la fiesta brava?

Paty Ramírez
Me gusta todo, desde la expectativa que se crea cuando se anuncia una corrida, la ganadería participante, si es un mano a mano o si hay un reto entre los alternantes. Llegar a la plaza es una sensación extrema que me eriza la piel y entonces pienso en lo que hago, en mi profesión, donde me enfrento a situaciones que creo que son similares a las de los toreros; estar uno a uno que al final es tú o yo. Los toreros la mayoría de las veces salen bien, limpios; en mi caso a veces un poco golpeada pero las sensaciones que se viven, las emociones previas, el paseíllo o la espera en el vestidor, las asimilo y me hacen identificarme con ellos, en lo que hacemos y transmitimos al publico o a aficionados, es lo que hace estar vivo.

Geny Cassab
Me gusta la gente, ver el ruedo, una plaza de toros llena, me encanta una corrida bien puesta, con edad, trapío, puntas completas, y me encantaría que hubiera comprensión de que hay toros realmente difíciles y que si tres pases les saca el torero, esos tres pases se alaben. Del Juli me encanta ver que de un toro malo, lo hace bueno. Me gusta ese apasionamiento, esa vergüenza torera de algunos, me encanta.

Anita Andrea
Cuando desencajonan a los toros y ver los seis ejemplares, tal vez planeando a cuál torero van a hacer triunfar, o bien cuál es el torero que le va a cortar las orejas y el rabo. Empieza entonces esa sensación de la vida en juego. Por eso cuando hay un grito en los tendidos, volteamos y decimos –pero si se está jugando la vida-; porque es eso, quedando bien o mal pero se está jugando la vida. Para nosotros todo lo que abraza la fiesta de toros, desde que se visten, desde que les amarran los machos para salir al ruedo, es todo.

Silvia Rodríguez
Me gusta esa sensación de magia que se vive en el ruedo, un poco como ese misterio que rodea lo que veo como una danza entre el toro y el torero o la torera, entonces es deleitarse con esa danza maravillosa que se siente en los huesos, hasta cuando grito un ole, con ciertos tonos, eso es lo que disfruto más.

¿Quién es tu torero favorito?

Paty Ramírez
Morante de la Puebla.

Geny Cassab
José Tomas.

Anita Andrea
No puedo decir de alguno. A todos los quisimos, apapachamos, deseamos suerte, vivieron cerca de nosotros, de Juan Andrea y de mi. Nos dieron cariño, nos dieron todo, no puedo distinguir, no puedo zafar a nadie, nos trataron así, como a papás.

Silvia Rodríguez
No tengo un favorito pero me encantan las secuencias exquisitas de Enrique Ponce. Admiro el temple de Juan Pablo Sánchez, la elegancia de Fabián Barba. El Juli ha sido mi favorito desde adolescente y me sigue encantando; creo que de cada torero hay algo que me encanta.

Alguna tarde inolvidable que recuerdes

Paty Ramírez
Fue en San Luis Potosí, toreaba Morante de la Puebla un toro de Mimihuapan que se llamó “Amor de Dos”, era de las primeras veces que yo lo veía en México y esa fue la primera vez que lloré viendo a alguien torear; me encantó, pensaba en cómo podía ser posible, solo habíamos unas 300 personas en toda la plaza, muy pocos, pero todos salimos encantados, fue una tarde especial, muy especial.

Geny Cassab
Fue un Domingo de Resurrección en Sevilla, España. Me encantó la elegancia, el respeto de la gente. Una manifestación de educación por parte del público que contrasta y entristece cuando a veces a los toreros sin que hayan terminado, les avientan cojines o los abuchean. Esa fue mi tarde inolvidable.

Anita Andrea
Era una tarde de toros soñada para nosotros, nos latía que algo iba a pasar y llegamos a la plaza. Era un encierro de Fernando de la Mora. El primer toro se llamó “Buen Amigo”, el siguiente “Aficionado”, el tercero “Hotelero” y luego de pronto uno más que se llamó “Juan” y luego llegó “Andrea”. Entonces se puso de pie toda la plaza a darle una ovación a mi marido como jamás olvidaré. Esa es la mejor tarde de toros, porque ahí se le reconoció lo que fue, y lo que sentimos con toda esa plaza de pie aplaudiéndole, fue inolvidable. Yo mandaba besos a Fernando de la Mora y a todos los que podía, ahí estaba su esposa queridísima, en fin, una tarde de gloria.

Silvia Rodríguez
En la Chona hace poco, me encantó cuando Enrique Ponce estaba dando con la muleta unos pases exquisitos y alguien del público, emocionado, lanzó un sombrero muy humilde, como de paja, y me encantó que lo levantó y lo tomó con la muleta para seguir toreando con el sombrero. Nunca voy a olvidar esa humildad y esa humanidad de Enrique Ponce. Para mi fue tarde inolvidable.

¿Con quién disfrutas las tardes de toreo?

Paty Ramírez
Por lo general con mi familia, con ellos es tradición total, casi obligada una tarde de toros dentro de la convivencia familiar. Es con ellos con quienes mas lo convivo y mas lo discuto porque todos tenemos nuestras opiniones que es parte de lo bonito de la fiesta, cada quien tiene su gusto, su punto de vista y todas son válidas.

Geny Cassab
Mis tardes de toros las disfruto con mi esposo, con Gerardo y cuando venimos a la plaza también con mis papás. Mi papá no era taurino y ya está enriqueciendo su afición. Me encantan los comentarios de mi esposo, él va a una peña taurina y ahí también he aprendido mucho de toros, aunque me falta muchísimo, pero con él más que con nadie disfruto mi vida.

Anita Andrea
Actualmente con mi hija que es la más taurina de los Andrea, aunque sea la mujer; con mi nieto que es el que siempre está con ella, y con Juan Andrea que nos está pegando capotazos desde el cielo.

Silvia Rodríguez
Definitivamente con mi esposo, siempre en familia y en ocasiones con los primos cuando venimos a la plaza, con mis tíos y también me gusta mucho cuando estamos con amigos.

¿Cómo visualizas el futuro de la fiesta brava en Aguascalientes, en México y en el mundo?

Paty Ramírez
Veo un futuro difícil para la fiesta, pero de algo estoy segura y es que si en algún lugar se puede rescatar y se debe fomentar más, es en Aguascalientes, que para mí es la ciudad más taurina del mundo. Aquí se respira, se vive, se saborea la fiesta brava; entonces a nosotros como aficionados, viviendo aquí, va a ser difícil que nos la quiten; eso o que se llegue a morir. Sin embargo, viéndolo de manera global, creo que vienen tiempos difíciles y ojalá los aficionados, ganaderos, empresarios, toreros, nos pongamos las pilas para revivir la fiesta de la manera gloriosa que siempre ha sido.

Genny Cassab
Triste, muy triste, porque cada vez las plazas están mas vacías, porque considero que los boletos son caros y los aficionados de corazón quisieran pagar todas las corridas, morirían por venir diario, pero es caro. Además, hay gente desilusionada porque en ocasiones presentan corridas incompletas, es decir, novillos pesados pero que son novillos, sin puntas completas o peso inadecuado, se ve en México, se ve aquí y es triste porque desilusiona y ambos son factores que ahuyentan al publico.

Anita Andrea
Hablan de que se va a acabar, pero pienso que no se puede acabar porque persiste esa tradición familiar donde un abuelo, llevó al hijo a los toros y ahora éste es papá y lleva al nieto, y juntos los disfrutan. Además, el día que se acabase el toro, acabaría una raza, la de los toros que sirven para lo que son criados. Efectivamente, es cara la fiesta, pero aún así no puede acabar. Si los aficionados seguimos asistiendo a las corridas, todos esos que somos taurinos, no vamos a dejar que se acabe nunca.

Silvia Rodríguez
Creo que es una de las tradiciones más fuertes y más arraigadas que tenemos como mexicanos. Sé que viene del otro continente, de la madre patria, pero creo que en México y sobre todo aquí en Aguascalientes, la fiesta nunca se va a acabar, somos muy taurinos, es la cuna de toreros, tenemos dos plazas, creo que es una fiesta para la que hace falta mucho conocimiento, más difusión y en ese sentido como aficionada, me quiero comprometer a darle difusión, a generar una conciencia diferente y que se enamore la gente de la fiesta brava. Visualizo que en México se seguirán multiplicando las ganaderías, habrá más toreros y en el mundo es una fiesta que definitivamente no se va a acabar, porque tiene orígenes tan profundos que están incluso plasmados en las cuevas de Altamira, nuestros antecesores en la prehistoria, así expresaron esa necesidad del hombre de sentirse vivo demostrando su valentía, su valía y su arte.

¿Cómo comparas la vida con el ruedo?

Paty Ramírez

Es muy gráfico cuando lo vemos en los toros, pero creo que cada persona lo vivimos en el día a día, toreando las dificultades propias, haciendo la faena diaria. En lo personal a lo que me dedico es al boxeo y es muy similar porque no solo toreas problemas y situaciones, sino que es un enfrentamiento físico, entonces mi ring es mi ruedo.

Geny Cassab
En que si estoy parada en el ruedo y voy a sorprenderme con el ejemplar que va a salir, es la vida misma la que te va a sorprender con todo, con tus hijos, tus padres, negocios, con todo, es decir, tienes que lidiar con ello y ponerle tu mejor pasión, temple, coraje, darle la mejor cara a la vida.

Anita Andrea
Mi vida ha sido un ruedo, dando capotazos desde que Dios amanece hasta que anochece. Me la he jugado en la actividad a la que me dedico, tratando de cortar oreja y rabo y sirviendo desde a sus majestades de España, hasta los más modestos muchachos que se gradúan. Ahora, la vida me lo quiere quitar porque dicen que estoy vieja, que ya no es lo mismo, que ahora los que rifan son los jóvenes, pero sé que todavía puedo cortar oreja y rabo.

Silvia Rodríguez
Creo que la vida es así, un ruedo. De hecho los toros es una alegoría a la vida, pues hay que tener temple, saber cómo te arrimas a un problema, cómo enfrentar al toro, cómo templarlo y luego irlo disolviendo, envolviendo alrededor tuyo, diluyendo. Creo que es un momento también de rito, y esa parte ritual que se vive en el ruedo, se vive también en la vida.