Las madres jefas de familia han visto mermado su poder adquisitivo en los últimos meses, lo que las ha obligado a sustituir algunas cosas para poder completar con el gasto en detrimento de su salud y la de sus hijos, reconoció la presidenta de la Asociación Mujeres Jefas de Familia, Gwendolyne Negrete Sánchez.
Prueba de ello, dijo, es que si antes las mujeres podían comprar dos litros de leche, hoy sólo se limitan a uno para poder completar cualquier otro gasto que tengan, derivado de los incrementos en todos los productos de la canasta básica, lo cual las obliga a recurrir a otro tipo de alimentación para hacer rendir el gasto corriente. “Por ejemplo, de jitomate compran medio kilo, o le empiezan a poner el cubito de caldo rojo. La leche la rebajan con agua para poder completar y a los frijoles les echan más agua para hacerlos rendir”.
Sin embargo, dijo que esta situación provoca que la nutrición en muchas familias de colonias vulnerables sea deficiente, lo cual a la larga va a desencadenar una precaria salud y un aumento en el gasto del Gobierno para la atención de las enfermedades de estas personas. Sobre ello, puso como ejemplo a las purificadoras de agua que operan en varias colonias cuyo sistema permite el rellenado a bajo costo, pero de dudosa calidad. “Bien valdría la pena que les hicieran una revisión para ver si realmente están purificados estos sistemas porque entonces las mujeres van y rellenan el garrafón por 10 o 12 pesos, pero la calidad del agua no será la adecuada, porque finalmente recurren al agua de la llave y recordemos que el agua en Aguascalientes es de pésima calidad, con metales pesados bastante concentrados y cuando se pone a hervir, esta concentración aumenta, entonces están tomando veneno”.
Asimismo, señaló que muchas mujeres sacrifican la alimentación propia, con tal de que los niños coman, o bien dejan de comprarse zapatos con el fin de comprarle calzado a los hijos, lo cual a la larga provoca que haya una salud muy precaria en estas mujeres y dejen de ir al médico, desencadenando que haya muchos niños o niñas sin su mamá, para luego ser adoptados por los abuelos o la hermana que también están en pobreza extrema. “Estas mujeres no tuvieron acceso a educación ni a un buen empleo, tampoco a un buen pago y mucho menos a alimentación y vivienda; a fin de cuentas, es gente que está enferma y pobre y el Estado tendrá que atenderla”.