La ex Hacienda de Pabellón de Hidalgo, un fiel testigo de la bonanza económica de la región y de la historia en el movimiento de la Independencia de México, forma parte del itinerario cultural del Camino Real de Tierra Adentro, destacó el delegado del Centro INAH, Héctor Castanedo Quirarte.

Esta ex Hacienda, antes de San Blas de Pabellón, tuvo su origen en las mercedes concedidas a Alonso de Estrada Altamirano en 1597 y 1601. Cerca de 1650 el minero zacatecano José de la Peña Durán adquirió otras tierras pertenecientes a los sitios de Garabato y San Isidro dando origen a la Hacienda de San Blas de Pabellón.

El representante del INAH relató a El Heraldo que la hacienda pronto comenzó a prosperar gracias a la construcción de la Presa de San Isidro, que existe hasta la actualidad, con lo que sus cosechas fueron bastas y permitieron la construcción de un casco de gran tamaño. Así para finales del siglo XVIII la hacienda gozaba de una bonanza por su alta productividad, ganadera principalmente.

UBICACIÓN ESTRATÉGICA. Otro aspecto a resaltar y de gran importancia, que permitió un notable desarrollo de esta propiedad, fue que se construyó a la vera del Camino Real de Tierra Adentro, el cual era la vía natural no sólo para transitar, sino para surtir de productos a las minas de Zacatecas, lo que convirtió a la Hacienda de San Blas en un importante productor de granos y ganado destinados a comerciarse en la rica ciudad zacatecana.

Explicó que los elementos que componen la hacienda son la plaza, la casa grande, el templo y las casas de los peones y rancheros avecindados en la Hacienda. Comentó que la capilla presenta en el exterior un amplio atrio.

TESOROS VIRREINALES. El interior de la capilla es de una sola nave con techos de bóveda de arista. El retablo cuenta con las esculturas de San Ignacio de Loyola, San Blas y San Luis Gonzaga en su cuerpo más alto; y en el cuerpo central se localizan Santa Ana, San Joaquín y la Virgen de Guadalupe, que son obra de José de Alcibar.

Castanedo Quirarte detalló que la casa grande de la Hacienda, que hoy alberga el Museo de la Insurgencia, con sus patios, pórticos y corrales, está muy bien conservada. Las caballerizas están en ruinas, pero aún es posible apreciar la arquería, además de que quedan restos de los antiguos molinos, las trojes y los asoleaderos de grano.

UN LUGAR EN LA HISTORIA. Puntualizó que un hecho histórico que hace aún más sobresaliente a esta ex Hacienda, es el hecho de que en ella fue despojado del mando Miguel Hidalgo y Costilla, cuando llegó a hospedarse en su camino hacia el norte, después de la derrota de Puente de Calderón. Fue en su casa grande donde reunido con Aldama y Allende, se le quitó el mando de las pocas tropas insurgentes que aún quedaban.

Estableció que si bien Pabellón fue una de las haciendas más productivas y apreciadas del siglo XIX, los efectos del movimiento insurgente acarrearon dificultades y la introducción del ferrocarril durante la década de los 80 de ese mismo siglo, representó el desuso de los antiguos caminos reales, aunado a la política de los gobiernos postrevolucionarios del siglo XX, que introdujeron la reforma agraria despojando a los legítimos dueños de la mayoría de la tierra, con lo que la hacienda de San Blas quedó en la ruina; al tiempo que el crecimiento de la población la convirtieron en un pueblo, que lleva el nombre de Pabellón de Hidalgo en honor al Padre de la Patria.

Cabe hacer mención que en 2010 fue declarada Patrimonio de la Humanidad como parte del itinerario cultural del Camino Real de Tierra Adentro.