La peregrinación por los sitios santos de Jerusalén se combina con bocados celestiales.
La cocina local es, principalmente, una fusión de los sabores de Medio Oriente y el Mediterráneo, junto con la herencia gastronómica de los judíos que han vuelto a Israel desde varias partes del mundo.
Aceitunas, hummus, ensaladas con berenjena, sopas de alcachofa de Jerusalén, pan pita al estilo ruso o iraquí, aceite de oliva, vinos producidos en terruños israelíes y dulces como el halva o el baklava -que se encuentran tanto en restaurantes como en mercados- son capaces de despertar profunda devoción y convertirse en motivos para volver.
Fuera de las murallas de la Ciudad Vieja, el mercado Mahane Yehuda es el lugar para saborear parte de la vida cotidiana de Jerusalén desde el siglo 19.
Al igual que otros mercados del país, el también llamado Shouk en los últimos años ha dejado de ser sólo un sitio para abastecerse de alimentos, ropa o utensilios de cocina para convertirse en un lugar de entretenimiento.
Los amigos se reúnen para cenar en sus restaurantes de atmósfera hípster, decorados con focos estilo Edison, flores y mosaicos de pasta, o beber una cerveza artesanal en barras como la de BeerBazaar, que tiene un centenar de etiquetas diferentes producidas en microcervecerías locales.
El ambiente festivo, donde lo mismo una novia árabe pasea con sus amigas para celebrar su futura boda que una familia judía se surte de ingredientes para la cena de shabat, seduce a los viajeros.
Son irresistibles las probaditas de dulces y hasta una sorpresiva invitación para meter las manos en la masa y aprender a hornear pan pita. Aquí es común que los extranjeros se enfrasquen en conversaciones con los locales, al punto de intercambiar recetas.
«A la gente que viene le recomendamos cómo usar las mezclas, y ellos pueden crear la comida de la forma que les guste», dice Adiel, uno de los vendedores de The Rosemary, un puesto especializado en mezclas de especias para infusiones, arroces o parrilladas que llama la atención por sus aromas y colorido.
Hasta el puesto del yemení Uzi Eli, que tiene 15 años en el mercado, muchas personas llegan por recomendación en busca del poder curativo de sus jugos y ungüentos. El jugo más pedido es el EtroGat, que promete «hacer sentir amor por la humanidad, liberar las tensiones del cuerpo, dar energía al alma y hasta mejorar el sistema digestivo». Tanta maravilla, gracias a su mezcla de toronja, limón etrog y cat o gat en Israel (catha edulis), una planta prohibida en países como EU.

Sabores bíblicos
Entre los restaurantes más memorables destaca The Eucalyptus, donde la cocina del chef Moshe Basson está inspirada en el trigo, la cebada, las uvas y olivas, algunos de los ingredientes mencionados en la Biblia.
«Detrás de cada plato hay una historia bíblica», presume el cocinero nacido en Irak que llegó a Jerusalén con su familia en los años 50 como parte del éxodo judío durante la posguerra, «mi madre me enseñó a cocinar, mi abuela, las madres de la región: palestinas, beduinas».
Su pasión por la gastronomía nació de su interés por recolectar hierbas en la montaña y saber cómo estas mujeres usaban las plantas en sus platos.
Hace tres décadas, Basson abrió su restaurante bajo el eucalipto que él mismo plantó como parte de la festividad judía Tu Bishvat (conocida como el año nuevo de los árboles) y, actualmente, recibe a sus comensales en un acogedor local situado a unos 10 minutos a pie desde la Torre de David.

Más motivos
Historia y cultura aguardan al viajero más allá de los sitios icónico de la Ciudad Vieja.

* Yad Vashem. Este museo y memorial recuerda a las víctimas del Holocausto y a quienes ayudaron a salvar la vida de judíos. El recorrido es al mismo tiempo informativo y conmovedor.
* Museo de Israel. Exhibe los Manuscritos del Mar Muerto, considerado uno de los textos bíblico más antiguos, y en su jardín escultórico exhibe piezas de Picasso, James Turrell y Micha Ullman.

Guía práctica
CÓMO LLEGAR
Desde la CDMX, Iberia vuela al Aeropuerto Internacional Ben Gurión, en Tel Aviv, con una escala en Madrid. Desde allí, Jerusalén esta aproximadamente a una hora en auto. En marzo de este año se prevé que inicie operaciones el tren de alta velocidad que conectará a Tel Aviv y Jerusalén en unos 30 minutos.

DÓNDE DORMIR
Inbal Jerusalem Hotel. Lujoso y acogedor, está situado a 15 minutos en auto de la Ciudad Vieja. Tiene alberca, spa, gimnasio y WiFi gratis. El servicio y la variedad de alimentos del bufet de desayuno son memorables. Desde 5 mil 100 pesos por noche para dos adultos.

DÓNDE COMER
Adom. Su cocina de influencia mediterránea se marida con vinos de Israel. Está en el complejo de entretenimiento situado en la antigua estación de tren.
The Eucalyptus Restaurant. La propuesta del chef Moshe Basson recupera los ingredientes bíblicos. La sopa de alcachofa es exquisita.

TRÁMITES MIGRATORIOS
Los mexicanos no necesitan visa para Israel. De vuelta a México, considera llegar al menos tres horas antes al aeropuerto en Tel Aviv. Las filas para pasar los controles de seguridad -al llegar y al salir- son largas y los agentes estrictos al preguntar sobre los motivos del viaje (llevar impresas reservaciones e itinerarios turísticos puede ser de utilidad).

MONEDA E IDIOMA
Un nuevo séquel equivale a 5 pesos, aproximadamente.
Hebreo y árabe, hasta ahora, son los idiomas oficiales. Mucha gente habla inglés.

MÁS INFORMACIÓN
www.iberia.com
www.inbalhotel.com
www.the-eucalyptus.com
en.machne.co.il
new.goisrael.com/es